Nuestro mundo de azules boinas

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Fotografía: Cincopuntoseis

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Hoy me siento como Snoopy tratando de escribir su interminable novela. No sé cómo empezar… no sé cómo plasmar el profundo sentimiento que me produce la despedida de la que fue mi casa por veinte años. Las despedidas, de cualquier tipo, no son fáciles. Nada fáciles…

Hace veinte años el maestro Raúl Delgado Estévez me propuso la difícil tarea de ser su director asistente ante una de las más hermosas tribus que pueblan el territorio musical venezolano: el Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela «Patrimonio Artístico de la Nación». Y digo difícil porque tampoco era nada fácil entrar en una historia que venía señalada por la presencia de grandes directores que han marcado para siempre la escena coral de nuestro país: Antonio Estévez, su director fundador; Vinicio Adames, director por más de veintitrés años, hasta el día que el infortunio aéreo de Las Azores lo inmortalizó para siempre; y el propio Raúl Delgado Estévez, testigo de lujo de toda esta hermosa historia orfeonista y ucevista, quien también sumó una cuota importantísima en el devenir de la agrupación y que se mantuvo al frente de ella por más de veintidós años. En síntesis, una historia que se apresta a cumplir setenta años en 2013, haciendo del Orfeón Universitario el decano de las agrupaciones corales universitarias venezolanas y la más antigua del país.

Recuerdo haberle dicho a Raúl que me concediera unos días para pensarlo; imaginaba que entrar de la noche a la mañana en un espacio ganado por su director a pulso y talento no sería nada fácil. Entendiendo la propuesta como un voto de confianza hacia la labor que hasta ese instante había realizado como director, arreglista y compositor, acepté la tarea de ser director asistente de Raúl Delgado Estévez y del Orfeón Universitario de la UCV.

El 1 de abril de 1992 entré a formar parte de esta historia. A finales de 1998, Raúl anuncia su retiro debido a su jubilación y, un poco más tarde, el 27 de marzo de 1999, realiza un emotivo concierto de despedida. A partir de abril de 1999, y luego de siete años como director asistente, asumo la responsabilidad de ser el director titular de la agrupación… hasta hace una semana. El 1 de febrero pasado me enfrenté al hecho de tener que despedirme de esta casa de sueños y canciones, debido también a mi jubilación. Y repito, no fue nada fácil.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Hoy pasan por mi memoria innumerables recuerdos y acontecimientos que han marcado indeleblemente y para siempre, mi vida. En el Orfeón Universitario tuve la fortuna de conocer gente fantástica, ganada y comprometida en enaltecer la historia de la agrupación: a Raúl Delgado Estévez, con quien tuve la suerte de ahondar y profundizar en los arcanos que se esconden detrás del madrigal venezolano; a Graciela Gamboa y a Luis Perdomo, infatigables coordinadores, cada uno en su momento, cada uno en su medida: Graciela, incansable por muchos años; Luis, no tantos como Graciela, pero también inagotable; a Jaime y Nuria Arteaga, dos pilares fundamentales; a Elena Rodríguez y su indomable buen humor; y a tantos otros que incluso habían cantado bajo la dirección de Vinicio Adames que no alcanzaría este espacio para mencionarlos. Tuve también el privilegio de palpar la historia viva del Orfeón a través de aquellos que incluso fueron sus fundadores, por ejemplo, los esposos Celina y Pedro Ponce Ducharne; la dicha de compartir los éxitos de aquellos que, formando filas en el Orfeón, culminaban sus estudios y se graduaban; la tristeza de aquellos que perdían a sus seres más queridos; la alegría de ver cómo se convertían en madres y padres aquellos que antes se habían conocido y ahora se habían casado; la despedida de aquellos que, por razones personales, profesionales o familiares, se tenían que retirar; la imposición de la boina azul a los nuevos integrantes varones y el botón en la solapa a las hembras; y el ritual de encender un yesquero cuando celebrábamos el cumpleaños de algún integrante. Durante siete intensos años pude compartir con éxito, al lado de Raúl, cada uno de los hermosos escenarios donde el Orfeón actuó, y luego, con la responsabilidad únicamente sobre mis hombros, consolidar ese largo camino que el Orfeón, imparable, comenzaría en 1943. Pude constatar, en cada uno de los rincones del planeta a donde pudimos llegar, no sólo la presencia de la Universidad Central de Venezuela sino también la de la venezolanidad. No importa cuán apartado hubiese sido ese rincón, allí siempre estaría algún venezolano dispuesto a aplaudir hasta rabiar a ese pedacito de patria que se llama Orfeón Universitario. También con él pude constatar la solemnidad del luto que aún embarga a los habitantes de Lajes, al este de la isla Terceira, lugar donde un 3 de septiembre de 1976 se sembraría el Orfeón para siempre. También en los espacios que habita el Orfeón Universitario conocí a mi esposa y compañera, Laura Morales Balza; y en esos espacios vi crecer a nuestro hijo Simón Odoardo, así como también a cada uno de los hijos orfeonistas. De allí que consideremos al Orfeón Universitario, más que una casa, una escuela y una familia. El trabajo en equipo y la disciplina en aras del logro de los más altos objetivos artísticos y musicales genera una conducta que ha marcado, marca y marcará para siempre a sus integrantes. Ser orfeonista es una forma de ser, un modo de ver y sentir la vida que no se adquiere en ningún otro lugar.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Son tantos los paisajes, las canciones, las vivencias y anécdotas y, sobre todo, las personas que me habitan, lo que me hace ardua y difícil la despedida. El solo hecho de pensar que ya no tendré a diario sus miradas cómplices, la sonrisa franca al momento del aplauso, o la lágrima que rueda emocionada en algún instante de solemnidad, me produce un abismo en el pecho difícil de soportar. Por todas estas cosas y por muchísimas otras que sería imposible enumerar aquí, quiero agradecer a todos y cada uno de los que hasta hoy me han acompañado, la fortuna de haber compartido tantas e inolvidables experiencias, y recordarles que la historia del Orfeón Universitario continúa hacia adelante, como un acorazado indetenible, y que esa historia la llevan sobre sus hombros como una marca indeleble, como un tatuaje imborrable. Ahora les toca la responsabilidad de guiar al Orfeón Universitario a Raúl López Moreno, quien ha demostrado fehacientemente poseer el talento y el don para hacerlo y quien ha compartido conmigo innumerables años de experiencias y una inclaudicable y verdadera amistad, y a Diana Herrera Pinto, nuestra actual y pujante coordinadora general, quien se apresta también a cumplir veinte años en la agrupación. Y también les toca a ustedes acompañarlos en esta nueva ruta que se abre en el horizonte. Ambos, Raúl y Diana, recogen ahora el testigo de esta hermosa historia y confío plenamente, no tengo la menor duda, que junto a ustedes la seguirán escribiendo con orgullo. Así será.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Fotografía: Cincopuntoseis

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Por último, quiero que sepan que nunca, nunca me alejaré del todo y que siempre, siempre estaré muy cerca de ustedes, que contarán conmigo como el más firme de sus aliados y que dentro de mi pecho me llevo un inmarcesible jardín florido con todo lo que me han sabido prodigar.

A ti, Orfeón, con un canto infinito de gratitud.

Por siempre.

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Nota: He utilizado algunas fotografías que mi familia coral ha compartido conmigo y que he conservado con el tiempo, pido disculpas por no reseñar la autoría en cada una de ellas, son imágenes que compartimos y muchas veces las recibo sin el detalle del autor. Si alguno de ustedes reconoce aquí alguna de sus imágenes me comenta y con gusto colocaré el crédito.

28 Responses to “Nuestro mundo de azules boinas”


  1. 1 Tatiana Zavala 7 febrero, 2012 a las 3:26 am

    Bueno Maestro le voy a comentar su retrato… esa foto la tome con mi humilde camarita en un momento en el que estabamos en el conservatorio de Milán y se la tome enfocandole con el zoom, por estar en la fila de las contraltos… y fue captar esa cara, ese gesto que hemos visto por mas de 60 millones de veces, esa complicidad del goce que expresas cuando alguien conversa algun tema enfocado con altura, clase y sabiduria, esa es la espresión que para mi percepcion logre captar… tu sonrisa de Mona Lisa; y creeme para mi esta sonrisa representa un estado enorme de paz y felicidad… gracias Maestro!!! y mas gracias por todo lo que lograste en mi!!!! Dios te bendiga!!!

  2. 2 Miguel Alciro Berroteran 7 febrero, 2012 a las 3:40 am

    Cesar, continuaste haciendo un excelente trabajo, el Orfeon Universitario, que es el orfeon de todos, debe sentirse orgulloso de haber estado conducido por ti. Ahora eres inmortal y la historia te tiene registrado como un gran maestro, imaginate, al lado de otros como los que te antecedieron. Ahora le toca a Raul Lopez, otro Dios de la direccion coral. Un abrazo a ti y te esperamos en Guatire como siempre y a Raul, el mayor de los exitos, y tambien lo esperamos en Guatire. Miguel Alciro Berroteran R.

  3. 3 Adriana Tapanes-Inojosa 7 febrero, 2012 a las 3:46 am

    ¡Felicidades por esos 20 años de historia con el Orfeón! Es increíble darnos cuenta de cómo y cuán rápido pasa el tiempo. Es increíble detenernos a ver hacia atrás y contemplarnos en nuestra diferentes etapas de vida, así como poder notar y apreciar esos momentos de la vida que en un principio no entendimos, pero que ahora sabemos que fueron imprescindibles en nuestro aprendizaje en este tiempo que nos ha tocado vivir. Sé que nos quedan muchas cosas por ofrecer en el mundo que nos ha tocado vivir y sé que pronto me sorprenderé nuevamente de tus contínuos logros. ¡Muchos saludos desde Chicago!

  4. 4 Miguel Ángel Santaella 7 febrero, 2012 a las 3:46 am

    Felicidad ante la siembra, expectativa ante la nueva cosecha!

    Gran paso que diste por los altos del Aula Magna, donde tuve el honor de conocerte, viendo tu entrada como Asistente y asumiendo como Titular.

    Adelante siempre! Un abrazo en la distancia!

  5. 5 Juan Manuel Soto 7 febrero, 2012 a las 4:04 am

    Bravo Maestro…un aplauso para usted. Gracias por esa labor, dedicación y mística con el Orfeón Universitario

  6. 6 Freddy Miranda 7 febrero, 2012 a las 4:05 am

    Es bien triste cuando un amigo se va y que la profunda huella de su labor queda entre tantos amigos y hermanos… Un movimiento coral que ve partir de una de sus agrupaciones a uno de sus grandes exponentes, no se va del mundo, pero si de ese espacio que las sombras musicales nos opacan, y mas cuando el arreglo, la palabra sabia como asumir un ensayo, el amigo consejero y sobre todo, ese guia técnico para que el concierto de ese resultado esperado… Voy a extrañar en el Orfeón a ese gran amigo que admiro dirigiendo esa gran masa coral de tantos años de historia y sobre todo los dias de esa gran amistad que consolidamos en Puerto Madryn, aunque nos veamos en otros escenarios, la música que compuso y arregló para el orfeón nos dirá que ese amigo estará ahí siempre.

    Gracias Cesita, el Orfeón y el Movimiento Coral te ponen la medalla en el pecho. Recibe una gran ovación!!

    Freddy Miranda

  7. 7 Antonio Alvarado 7 febrero, 2012 a las 5:42 am

    Maestro después de presentarle mis mas sinceras reverencias por su excelente y ardua labor durante estos últimos veinte años dirigiendo a nuestro querido Orfeón Universitario, tengo que manifestarle que me siento muy orgulloso de haber podido compartir con Usted muchos momentos de regocijo,felicidad,nostalgia y tantas otras manifestaciones emocionales que solo me queda decirle ” BRAVO” estuvo a la altura de nuestros queridos directores Antonio Estévez, Vinicio Adames y Raúl Delgado y que dejó huellas imborrables en el mundo coral. Muy emotivas sus palabras, sienta de mi parte que tiene un hermano. Un abrazo de fraternidad infinito como el mundo de azules boinas.

  8. 8 Leila Carrillo 7 febrero, 2012 a las 5:44 am

    Mala costumbre tienes de hacerme llorar cada vez que escribes hermano. Hermosa y sentida tu despedida del Orfeón. Te amo!

  9. 9 Xiomara joya 7 febrero, 2012 a las 10:24 am

    Hoy me siento triste por la partida de César Alejandro de nuestra gran casa, pero a la vez felíz por haber estado bajo su dirección, aprendiendo en cada uno de sus ensayos que fueron clases para mí, cantando, riendo, llorando… Maestro y amigo. Sin duda alguna, un ejemplo a seguir.
    Gracias enormes MI MAESTRO querido!!

  10. 10 JorgeQuintero 7 febrero, 2012 a las 10:36 am

    César, muy bueno tu artículo-carta de despedida de nuestro Orfeón Universitario . Muy emotivo. Me hiciste recordar mis extraordinarias vivencias cuando fui integrante bajo la dirección de mi maestro y amigo Raúl Delgado E. Te deseo suerte productiva en esta etapa de jubilación que te toca vivir. Un abrazo musical y orfeonista de siempre. Saludos
    Jorge Quintero

  11. 11 ARACELIS MORALES 7 febrero, 2012 a las 1:03 pm

    LOS QUE DEJAN HUELLA NUNCA SE VAN!!!! LA JUBILACIÓN PUEDE CREAR UN ESTADO DE REALIZACIÓN O UN ESTADO DE MUTILACIÓN, PERO EN AMBOS CASOS PRODUCE UN ESTADO EMOCIONAL QUE DEBES APROVECHAR PARA CREAR LO QUE NUBCA HUBIESES CREADO EN UN ESTADO DE DEPENDENCIA PROFESIONAL; AHORA ERES LIBRE
    , VUELA, CORRE, BRINCA Y SÉ FELIZ!!!

  12. 12 Laura Morales Balza 7 febrero, 2012 a las 1:45 pm

    Algunas tristezas esbozan sonrisas silenciosas. Sé que no es fácil desprenderse de esos espacios, de las almas en esos espacios, del olor del pasillo que lleva a las escaleras y de los brotes de lluvia que se cuelan por el tragaluz del último piso en el salón de ensayo. Uno añora voces, tomar —en compañía coral, esa familia escogida— el papel lleno de versos y convertirlo por instantes en palabras vivas. Esa ha sido una vida de comunión plural. Te has dado y has recibido en esos universos breves que la música ofrece. Muchos años de experiencias llenos de plenitud, de arrojo, de tristezas, de rabias, de sonrisas, de oscuridad y de luz. La gran caravana vital, acompañado —siempre acompañado— por todos esos ojos y voces que te devolvieron el brillo primordial del sonido después de tus gestos. Ve sin prisa, anclado en la memoria amorosa e intangible de la música. De alguna forma retornas. Sientes que te vas, pero retornas. Nosotros, los muchos que hemos sido de este lado de tus manos, estamos agradecidos.

  13. 13 Oscar Galián 7 febrero, 2012 a las 3:36 pm

    Wow César… Sé lo duro que es apartarse de los más sentidos afectos, como lo es para ti el Orfeón, pero al mismo tiempo debes sentir la alegría y satisfacción de la tarea cumplida y el saber que tu obra se perpetuará en el tiempo… Para ti comienza otro ciclo que de seguro será tan brillante y exitoso como este que culminas… Los que te conocemos y queremos te expresamos las más profundas gracias por tu magistral conducción, a través de tantos años, de éste magnifico grupo, orgullo de nuestra Venezuela… Que tu talento nos siga regando los jardines musicales de nuestras vidas… Un abrazo hermano… Oscar Galián.

  14. 14 Antonio "Pelon" Mata 7 febrero, 2012 a las 4:00 pm

    … Y asi, Maestro, es como usted va llenado de historia y musica el corazon de Venezuela! Una mision cumplida y rumbo al horizonte a continuar sembrando y cosechando.

  15. 15 Togne Esperanza Caballero de Acosta 7 febrero, 2012 a las 5:21 pm

    No he pertenecido a esta gran agrupación coral, gran Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, pero, si los he escuchado en muchas oportunidades, y dirigidos por varios de estos grandes músicos venezolanos, además de tener algunos de sus discos, de todos los géneros. También reconozco lo bueno de sus interpretaciones a lo largo de esos 69 años, lo afortunados que han sido de tener grandes músicos, que enriquecen su repertorio con sus arreglos. Sufrí con la noticia de su desaparición, un día que salía de Valencia a Caracas, los lloré, pues fue una noticia muy terrible…..Es una noticia triste la separación del Maestro Carrillo, y sobre todo que podría estar hasta que cumpliera esos 70 años. Es admirable mantenerse en el tiempo sin decaer, pues tuvieron que renacer….Maestro Carrillo felicitaciones por su gran labor en la dirección de esta agrupación, pertenezco a la Coral Voces Claras de FUNDACID, de la Universidad de Carabobo, y tenemos el honor de interpretar varias de sus composiciones que particularmente me gustan mucho. Reciba un gran saludo desde Valencia, Venezuela.

  16. 16 Ricardo José Henríquez 7 febrero, 2012 a las 6:28 pm

    César, eres un patrimonio de la música en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que has logrado sembrar en cada una de las personas que te admiramos y respetamos, por ser creador y hacedor de música y un verdadero maestro y amigo…..

    Bravo Maestro…. ahora a recorrer nuevos caminos!!!!!!!!

  17. 17 Diana Herrera Pinto 8 febrero, 2012 a las 1:31 am

    Amigo: “Gracias” es la palabra que quiero dejarte tras esta despedida. Gracias por el arte brillante y renovador que brota como una fuente de tu mente, de tu alma, de tu cuerpo; lo he disfrutado tanto…
    Gracias por tu constancia y sabuduría al saber acompañar a esta grupo en todos los momentos que te tocó ser el nuestro Director, (como diría nuestra Elena).
    Gracias por tu amistad incondicional, discreto confidente y mejor abrazo de este mundo.
    Gracias por confiar en mí y poner en mis manos la dificil pero gratificante tarea de coordinar junto a ti la vida de este ser viviente que es el Orfeón.
    No olvides que esta será tu casa siempre y este espacio, que nos ha cobijado durante estos 20 años, te está esperando siempre que quieras para celebrar contigo la dicha de haber tenido como Director al Maestro César Alejandro Carrillo y asi, con la gradeza de esas palabras, también al ser más humilde y sensible. Te quiero Cesarín.

  18. 18 Lourdes Morales Balza 8 febrero, 2012 a las 2:26 am

    Qué conmovedor, César. Como espectadora y escucha de esa gran familia que se extiende que es el Orfeón Universitario UCV, te abrazo fuerte y agradezco estas palabras, y toda la obra que desarrollaste mientras estuviste al frente de esta tribu.

  19. 19 Magalys Sepulveda 8 febrero, 2012 a las 2:30 am

    Un abrazo maestro que el Altisimo lo siga bendiciendo desde la UNELLEZ Barinas como contralto tuve el gran honor de que laboraras como Dierctor de este Orfeon, fueron huellas imborrables… exitos en su nueva etapa.

  20. 20 Luis Perdomo 8 febrero, 2012 a las 3:07 am

    Mi querido amigo y Maestro, solo le dire “Buen viento y buena mar”, suerte, mucha suerte en su nuevo camino. Fue un grato placer haber compartido contigo tantos rumbos y tantos sueños en esa hermosa nave, llamada Orfeon Universitario, tanto sobre aguas mansas como aguas bravas, al final siempre llegamos a puerto seguro. Un abrazo mi estimado amigo.

  21. 21 Nelson Guzmán 8 febrero, 2012 a las 4:58 am

    MAESTRO… Un inmenso honor el haber sido dirigido por ud estos 8 años. Bueno, aunque algunas veces corriera un poco, pero ahí estaba el “Púuuyalooooo…” la pausa jocosa para corregir la velocidad o el “60 millones de veces” cuando las cosas empezaban a sonar mejor. Gratos recuerdos y vivencias compartidas… Gracias infinitas por permitirme formar parte de esta familia y de su importante historia. Todo el éxito del mundo en este nuevo camino a recorrer y si nos necesita, ahí estaremos para apoyarle. Un gran abrazo

  22. 22 Gilberto Rebolledo 8 febrero, 2012 a las 5:30 am

    ¡Cónchale, César Alejandro! ¿Qué más que compartir tus hermosas palabras? Nada nuevo, después de compartir días de clase juntos, el respeto por la voz como instrumento, el amor por toda la música del mundo, la pasión por todo lo que no siendo música inunda los tangos argentinos, los madrigales venezolanos, la polifonía antigua, el disco “Revolver” de Los Beatles, las canciones de Otilio, los nocturnos de Chopin, los estudios de Scriabin, y todo lo repartido y compartido que brota de la literatura musical universal. Tú, asi como toda la gente de “El Orfeón” conocen los vínculos que me han mantenido siempre pendiente de su ir y venir. Desde el profe Estevez…Vinicio, Raúl, tú mismo y especialmente quien fuese una apasionada de ese trabajo y a quien el infortunio apartara de mi y de nosotros quedando -como tú dices- sembrada junto a sus compañeros orfeonistas en Las Azores aquel día aciago. Me tomo la libertad y el permiso de despedirte aun fuera de las filas activas del grupo, deseando que todo ese bojote de recuerdos -malos, regulares y buenos- pasen de inmediato al cofre de tu creatividad para que sigas brindándonos tan hermosas páginas composicionales a las que nos tienes tan mal acostumbrados. Un abrazote y “pa’lante” con la música.
    Gilberto.

  23. 23 Alí Agüero 9 febrero, 2012 a las 6:35 pm

    César, tuviste un gran instrumento en tus manos, y le diste toda tu sabiduría y talento. Esa huella quedará por siempre, como un dulce y hermoso pianissimo en el salón de ensayo.
    Un abrazo maestro!

  24. 24 Miguel López Asistente de Director Orfeón Universitario UC 10 febrero, 2012 a las 3:12 am

    Cesar, te mando un gran abrazo de cada uno de mis muchachos del Orfeón Universitario de la Universidad de Carabobo, mil gracias por compartir tu talento con nosotros, recuerda que esta casa de estudios siempre estaré a tus ordenes. Te admiro y quiero mucho. Buen trabajo Maestro, Bravo.

  25. 25 Araceli Fernández Moa 10 febrero, 2012 a las 3:17 am

    No sé que decir…Siento una mezcla de tristeza, ternura y temor. Tristeza porque eres parte de la imagen vivida y sentida de mi querido Orfeón y ya no vas a estar ahí como referencia o intersección entre el Orfeón de ayer (el que yo viví) y el Orfeón de hoy (el que dejé hace ya 17 años). Ternura porque fuimos maravillosos cómplices de sentires humanos y musicales, en el tiempo que compartimos en ese entrañable espacio de vida que es el Orfeón. Miedo, porque me parece que ese ser querido, vivo, humano, vital, que es el Orfeón, ya no estará en las manos conocidas y cantadas por mí. Ya no está Raúl, ya no estás tú. Hay un nuevo Raúl y no dudo de su maestría y experiencia, pero me entra un sustito porque es una nueva etapa y si bien el Orfeón trasciende más allá de todos y cada uno de quienes por allí estuvimos, al hablar de sus directores, que son quienes le dan la sustancia más vital, la musical, entramos en elementos mucho más significativos e importantes. Toda la suerte y bendiciones para este nuevo Raúl.
    Yo necesito agradecerte cada canción que arreglaste o compusiste y para nosotros, fueron tantas y tan hermosas!. Todo comenzó con las de Ilan. Exito total!. Y luego vinieron muchísimas más. Pero para mí hay tres inolvidables: Tu “Elegía”, cuya intensidad armónica y espiritual generó momentos inolvidables, en especial el vivido en la iglesia de Lajes que solo conocemos quienes allí estuvimos; tu “Aguinaldo”, con sus “noches de misterio, de magos y estrellas”, como fueron tantas noches de conciertos y donde se hacía realidad aquello de “cantemos todos hermanados por la paz del mundo, por la humanidad”. Y, en especial, el arreglo del “Cuando te beso”, que conocí cuando lo tocaste en la oficina del salón de ensayos, al volver de una gira con la Coral del BIV, en los preliminares de los 50 años del Orfeón y cuando diste el último acorde me dijiste: quiero que tú hagas el solo… No lo podía creer!. Mi canción preferida del gran Juan Luis Guerra, arreglada por tí y para un solo de soprano! Era como mucho. Me diste el honor de estrenarla en el Aula Magna, en esa celebración inolvidable y me la llevo en el corazón!…Gracias César, gracias mil veces, por estar ahí estos años. Gracias por lo compartido y ojalá que miles de nuevos caminos de arte se abran para tí, para seguir llenando nuestro mundo de esa música extraordinaria que llevas en tí!.

  26. 26 Laura 16 febrero, 2012 a las 2:43 am

    Cesar, Mi respeto y Admiracion por esa labor tan excelente de dirigir al Orfeon!! No te vas, solo ha concluido un ciclo de tu vida y estas dando paso a otros talentos!!! tan buenos yexcelentes como tu!!!

    Que Dios te Bendiga y te de Muchisima Salud!!

    Ahora a disfrutar de lo que has Formado!!!

    Mis Saludos, Un Fuerte Abrazo!!

    Laura Cardenas G.

  27. 27 Antonio Sánchez Iorio 18 noviembre, 2013 a las 6:29 am

    Leyendo esto, más de año y medio después, te expreso mi gratitud por haber seguido allí pendiente del Orfeón, como un papá que le hace seguimiento a su hijo para ver cómo le va en su nueva aventura, siempre disponible con su abrazo fraternal, y que deja que dé sus propios pasos. Nuevamente, muchas gracias!


  1. 1 Nuestro mundo de azules boinas, por César Alejandro Carrillo | Coralea.com Trackback en 12 febrero, 2012 a las 9:17 am

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