Archivo para 23 julio 2013

Los Estatutos del Hombre

Con muchísimo gusto quiero compartir con ustedes un importante y bellísimo texto escrito en 1964 por el poeta brasilero Thiago de Mello cuando era agregado cultural de la embajada de Brasil en Chile. Luego de conmoverse por su lectura, Pablo Neruda, el gigante universal  de las letras y amigo personal de Thiago de Mello, los tradujo al español. Los Estatutos del Hombre forman parte del libro Está oscuro pero yo canto [Faz escuro mas eu canto].

Artículo 1

Queda decretado

que ahora vale la vida,

que ahora vale la verdad,

y que de manos dadas

trabajaremos todos

por la vida verdadera.

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Artículo 2

Queda decretado

que todos los días de la semana,

inclusive los martes más grises,

tienen derecho a convertirse

en mañanas de domingo.

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Artículo 3

Queda decretado que,

a partir de este instante,

habrá girasoles en todas las ventanas,

que los girasoles tendrán derecho

a abrirse dentro de la sombra;

y que las ventanas deben permanecer

el día entero abiertas para el verde

donde crece la esperanza.

.

Artículo 4

Queda decretado que el hombre

no precisará nunca más

dudar del hombre.

Que el hombre confiará en el hombre

como la palmera confía en el viento,

como el viento confía en el aire,

como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo único:

El hombre confiará en el hombre

como un niño confía en otro niño.

.

Artículo 5

Queda decretado que los hombres

están libres del yugo de la mentira.

Nunca más será preciso usar

la coraza del silencio

ni la armadura de las palabras.

El hombre se sentará a la mesa

con la mirada limpia

porque la verdad pasará a ser servida

antes del postre.

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Artículo 6

Queda establecida,

durante diez siglos,

la práctica soñada del profeta Isaías,

el lobo y el cordero pastarán juntos

y la comida de ambos

tendrá el mismo gusto a aurora.

.

Artículo 7

Por decreto irrevocable

queda establecido

el reinado permanente

de la justicia y de la claridad.

Y la alegría será una bandera generosa

para siempre enarbolada

en el alma del pueblo.

.

Artículo 8

Queda decretado

que el mayor dolor

siempre fue y será siempre

no poder dar amor

a quien se ama,

sabiendo que es el agua

quien da a la planta

el milagro de la flor.

.

Artículo 9

Queda permitido

que el pan de cada día

tenga en el hombre

la señal de su sudor.

pero que sobre todo

tenga siempre

el caliente sabor

de la ternura.

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Artículo 10

Queda permitido

a cualquier persona

a cualquier hora de la vida,

el uso del traje blanco.

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Artículo 11

Queda decretado,

por definición,

que el hombre

es un animal que ama,

y que por eso es bello,

mucho más bello

que la estrella de la mañana.

.

Artículo 12

Decrétase que nada

estará obligado ni prohibido.

Todo será permitido,

inclusive jugar con los rinocerontes

y caminar por las tardes

con una inmensa begonia en la solapa.

Parágrafo único:

Sólo una cosa queda prohibida:

amar sin amor.

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Artículo 13

Queda decretado

que el dinero

no podrá nunca más

comprar el sol

de las mañanas venideras.

Expulsado del gran baúl del miedo,

el dinero se transformará

en una espada fraternal

para defender el derecho de cantar

y la fiesta del día que llegó.

.

Artículo final

Queda prohibido

el uso de la palabra libertad,

la cual será suprimida de los diccionarios

y del pantano engañoso de las bocas.

A partir de este instante

la libertad será algo vivo y transparente,

como un fuego o un río,

o como la semilla del trigo

y su morada será siempre

el corazón del hombre.

Bolanegra: “Un poco de luz”

El pasado domingo 7 de julio tuvimos la alegría y la dicha de presentar, ante el público caraqueño, Un poco de luz, la primera producción discográfica de Bolanegra, conjunto vocal dedicado a la música popular venezolana y latinoamericana. El evento se realizó en el Salón Automotriz Siglo XXI ante un nutrido y entusiasta público que aplaudió complacido cada una de las interpretaciones del concierto.

Un poco de luz se pasea por la obra de algunos de nuestros más representativos compositores populares tales como Eduardo Serrano, Simón Díaz, Antonio Estévez, Pedro Elías Gutiérrez, Aldemaro Romero, Luis Laguna, Henry Martínez, Otilio Galíndez, Cruz Felipe Iriarte y Federico Núñez, con arreglos de Oscar Galián, Miguel Ángel Santaella, Milton Ordóñez, Carmelo Rodríguez y César Alejandro Carrillo. La producción contó con la valiosa colaboración de Chuchito Sanoja, Jesús Milano y Bernardo Sanoja.

Por lo pronto el CD se puede adquirir en las tiendas Recordland, Townrecords y en Don Disco (Chacaíto).

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Un poco de luz

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  1. Los Hijos de la Noche (Eduardo Serrano) (2.34)
  2. El alcaraván (Simón Díaz) (4.02)
  3. Candelaria (Otilio Galíndez) (3.09)
  4. Cimarrón (Aldemaro Romero) (2.23)
  5. Juana y José (Cruz Felipe Iriarte) (2.22)
  6. Canto de ordeño (Antonio Estévez) (4.42)
  7. Criollísima (Henry Martínez/Luis Laguna) (2.56)
  8. Caramba (Otilio Galíndez) (3.00)
  9. Un poco de luz (Efraín Arteaga/Otilio Galíndez) (2.42)
  10. Mi niño no me quiere (Aldemaro Romero) (2.06)
  11. Pueblos tristes (Otilio Galíndez) (3.00)
  12. Ni ná, ni ná (Eduardo Serrano) (1.58)
  13. Imprevisiblemente (Federico Núñez) (3.13)
  14. Alma Llanera (Pedro Elías Gutiérrez/Rafael Bolívar Coronado) (1.48)

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Arreglos:

César Alejandro Carrillo, excepto:

Milton Ordóñez (9), Óscar Galián (11), Carmelo Rodríguez (12), Miguel Ángel Santaella (14)

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Integrantes:

Natalia Martínez

María Elena Presa

Laura Morales Balza

Lorena Faneite

Noel Rebolledo

Ricardo Henríquez

César Alejandro Carrillo

Miguel Ángel Vaccari

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Ficha Técnica:

Grabado en Estudios Fidelis, El Cafetal, Caracas

Grabación: Giovanni Sciortino

Edición: Jesús Milano y César Alejandro Carrillo

Mezcla: Jesús Milano y César Alejandro Carrillo

Masterización: Bernardo Sanoja

Diseño: Laura Morales Balza

Ilustración de portada: Gabriela Di Stefano

“Que veinte años no es nada…”

Hace dos años, el 6 de julio de 2011, Cantarte cumplió veinte años de existencia. En esa ocasión, quise compartir a través del  blog el texto que escribí para el programa de mano del concierto donde celebramos tan importante fecha para la agrupación. Por diversas vicisitudes del destino no lo pude hacer en su debido momento. Vaya el siguiente texto como pago de una deuda que no sólo tenía con Cantarte sino también con muchos de aquellos que, concierto a concierto, siguen con fidelidad nuestras andanzas y aventuras. Vaya también como una nota de celebración por nuestros recientes veintidós años.

¡Gracias a todos por esperar!

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Que veinte años no es nada…

Así canta Gardel en uno de sus inmortales tangos, justo cuando se apresta a regresar a su ciudad de siempre después de una larga ausencia. Veinte años se dice muy fácil. Toda una vida para un joven; la mitad de su vida para alguien de cuarenta; un tercio para alguien de sesenta y un cuarto de su existencia para un octogenario. Muchas veces se ha empleado esta excelente frase gardeliana para expresar la brevedad de ese lapso. Pero también podemos decir que en veinte años caben cinco Copas Mundiales de Fútbol. También cinco Juegos Olímpicos. Para muchos, la espera entre una y otra edición de estos eventos deportivos significa un tiempo muy prolongado, puesto que hay que esperar cuatro largos años para poder sentir y vivir de nuevo la emoción que estos encuentros de la poesía muscular despiertan y nutren. Para un padre y una madre, un hijo de veinte años es la flor convertida en fruto maduro. Para un hijo, es sentir que el mundo le pertenece, impulsado por el ímpetu propio de la plena juventud. Todo depende de la intensidad con que se viven esos veinte años. O ese día. Porque la vida ha de vivirse día a día. Porque no sabemos qué nos espera mañana. Porque el día que se ha vivido a plena satisfacción deja el grato sabor del deber bien cumplido y que el día de mañana será otro día para continuar. O para empezar de nuevo. Veinte años. Parece que fue ayer, como dice otra canción.

6 de julio de 1991 [Año capicúa, cuyas cifras, además, suman 20.]

Ese día nació Cantarte, conjunto vocal que tengo el privilegio, la responsabilidad y el honor de dirigir desde el momento de su alumbramiento. Ese día nos reunimos dieciséis militantes de la música coral y yo, para conspirar a favor de la buena música a cappella, con el firme propósito de cultivar lo mejor de la literatura coral que estuviera al alcance de nuestras alternativas, conocimientos y habilidades. Pero sobre todo, entre muchos otros propósitos, el más importante, producir un sonido de conjunto bello y correcto como materia prima con la cual poder ejecutar e interpretar bella y correctamente, buena música. Es así como, durante todo este tiempo, hemos podido brindarle al público, destinatario final de todos nuestros empeños, la posibilidad de apreciar un repertorio escasamente abordado en nuestras salas de conciertos, iglesias y auditorios. La posibilidad del encuentro con la belleza del buen arte coral. La posibilidad de realizar estrenos nacionales y mundiales de compositores venezolanos y extranjeros. También, cuando tuvimos la posibilidad, la dicha de concretar con éxito la realización de tres encuentros nacionales de coros de cámara, reuniendo siempre lo más representativo del género en nuestro país. En estos veinte años también hemos podido dejar constancia de nuestra actividad en tres grabaciones que ya forman parte de la mitología de nuestra música coral. También hemos tenido la fortuna de representar dignamente a Venezuela, a veces sin más recursos que los nuestros, en importantes eventos más allá de nuestras fronteras. Y dentro de ellas también.

2002 – La música sacra

En un momento preciso de este transitar por los difíciles caminos del verdadero arte, tomamos la decisión de afinar más aún el propósito estético de nuestro devenir. Decidimos dedicar todos nuestros esfuerzos al estudio y difusión de la música sacra del Renacimiento y de nuestros días, conscientes de que el foco de nuestro trabajo se iba a estrechar, pero conscientes también de que este enfoque nos iba a permitir posicionarnos como pioneros al 100% en ese nicho tan esquivo en los repertorios de nuestro movimiento coral. Y, francamente, no nos ha ido mal. Al contrario, en estos nueve años dedicados de lleno a la música sacra hemos tenido un sinfín de satisfacciones en todos y cada uno de los conciertos que hemos realizado. No es una mera etiqueta cuando decimos “Cantarte: 100% sacro”. Es una certeza. Nunca olvido, al final de uno de tantos conciertos, a una señora de avanzada edad que, muy emocionada, se acercó a darme las gracias por lo que nosotros estábamos haciendo y por cómo lo hacíamos. Ese día dormí con la firme convicción de que nuestra propuesta y nuestro empeño bien valían la pena y que poco a poco iban dando sus frutos.

Hoy abrimos un espacio para darnos el gusto de cantar no sólo música sacra sino también una pequeña muestra de lo que hacíamos antes del viraje. Hubiésemos querido incluir una muestra mucho mayor pero el tiempo es un factor cruel que a veces no nos deja plasmar con plenitud todos nuestros deseos. Quizá para los veinticinco años, con el favor del Supremo.

Finalmente, y a título personal, voltear y mirar el camino recorrido me permite apreciar lo hermoso que ha sido; con rosas, espinas, goles y algunas zancadillas, por supuesto, pero hermoso. Hermoso sobre todas las cosas. Me ha permitido compartir también con gente fantástica que ha sabido enamorarse de lo que hacemos y que ha hecho de Cantarte parte importante de sus vidas, por la mera y única satisfacción de cantar bien y bonito. Por estas y muchísimas otras razones quiero agradecer infinitamente y por siempre a todos y cada uno de los integrantes que han pasado por nuestras filas y a los que aún siguen nutriendo con su presencia el día a día de nuestra tribu. Sin su concurso no hubiese sido posible que hoy estuviéramos aquí. Cada uno de ellos ha tenido, en el pasado, y tiene en el presente y futuro, una cuota muy importante en la concreción de todos nuestros aciertos. Finalmente, quiero agradecer muy especialmente a Miguel Angel Vaccari, por estar siempre, en las buenas y en las malas, en las venturas y en las desventuras; a Elena Mata, por ser y estar desde el principio, a Luis ‘Tatalo Garrido, My Big, por su entrega y buen humor; a Edel Coronado, que ya no está en nuestras filas, pero que es parte fundamental en la conformación de nuestra sonoridad; a Manuel Hurtado, por compartir la ruta de las responsabilidades en la dirección musical; y a Laura Morales Balza, por ser la artífice, durante los últimos diecisiete años, de toda la imaginería gráfica que hasta ahora nos ha identificado.

A todos y a ustedes, muchas gracias.

¡Feliz cumpleaños, Cantarte, que veinte años es mucho, y es apenas el comienzo!

cantarte INV

Bitácora incompleta del rock progresivo para principiantes [Postludio]

Días de futuro pasado

[De cómo me enamoré del rock progresivo]

El Domingo de Gloria de 1968 regresábamos de pasar la Semana Santa en la playa. Nuestra numerosa familia de tíos y primos venía en varios vehículos. Mi hermano Carlos y yo, en el carro de unos primos algo mayores que nosotros. De pronto, en una curva, un vehículo que venía de frente comenzó a adelantar a un camión y nos robó la derecha, lo que nos forzó a salir de la carretera. El resto de la historia se la pueden imaginar: nuestro carro volcó y descendió por una cuesta dando varias volteretas, hasta que un árbol lo detuvo. Saldo final: un vehículo menos, aporreos generalizados para mi hermano y mis primos, y una fractura del fémur derecho para mí. Esa misma noche fui hospitalizado en lo que para entonces era el modelo de un gran hospital público: el Ana Francisca Pérez de León, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, en Petare. Allí pasé los dos siguientes meses de mi infantil existencia en posición horizontal.

                Durante mi estancia leí algunos libros, hice amistad con el personal médico y de enfermería, y me dediqué, sobre todas las cosas, a una de mis primeras y más queridas aficiones: dibujar. Pero también eran muchas las horas, acostado y sin hacer nada, por lo que le pedí a mi madre que me comprara una radio para escuchar música. Fue así como me aficioné a sintonizar algunas emisoras que radiaban programas de música pop por la tarde, particularmente Radio Caracas Radio y luego, la naciente y novedosa Radio Capital. Pero una noche ocurrió que, presa del insomnio y sin poder conciliar el sueño, con todas las luces apagadas y como quien comete una fechoría, decidí encender mi radio a muy bajo volumen para escuchar qué estaban radiando en ese momento. ¡Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que a esas horas el mundo musical se volteaba como cuando uno voltea un pantalón del revés! A esa hora se podía escuchar toda la música que, por razones estrictamente comerciales, no se radiaba durante el día ni por equivocación. Fue así como descubrí un territorio musical nuevo y desconocido para mis entonces once años de edad, el cual consistía, fundamentalmente, de un inexplorado universo de blues y de rock. Desde esa noche en adelante, y sin nadie que me dijera a qué hora tenía que dormir ni a qué hora tenía que apagar la radio, no paré de escuchar la programación nocturna.

                Ya fuera de mi convalecencia y finalizando la década de los sesenta, mi conciencia musical se empezó a enriquecer, a ensanchar y a exigir un poco más de elaboración del material que escuchaba. Fue así como, más allá de The Beatles, The Rolling Stones y The Beach Boys, comencé a descubrir bandas un poco más jóvenes: Crosby, Stills and Nash; Blood, Sweat and Tears; Deep Purple, Black Sabbath, Traffic, Pink Floyd, Cream y Led Zeppelin, entre muchas otras. Pero también descubrí otras como Yes, Genesis, King Crimson y Gentle Giant, todas bandas británicas. Más tarde, en 1972, y ya total y completamente intoxicado con aquella música, descubrí, sin proponérmelo, a Premiata Forneria Marconi (PFM), una de las agrupaciones más emblemáticas del escenario musical italiano, y que se convertiría por siempre en mi banda preferida de rock progresivo. Ese día fui a una de mis discotiendas favoritas, Mr. Moustache, situada en la planta baja del Centro Comercial Los Ruices, lugar donde también, por cierto, queda Radio Capital. El joven que atendía la tienda me sugirió que escuchara un disco que recién acababa de llegar: Per un amico, de PFM. Ese día, ese disco partió mi vida y mi conciencia musical en dos mitades: antes y después.

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PFM5

Premiata Forneria Marconi en la actualidad

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                Aún recuerdo cómo los amigos con los cuales me reunía para escuchar discos, me miraban como bicho raro por la música que ahora me gustaba. Algunos de ellos me abandonaron. Otros siguieron siendo fieles a las sorpresas que les deparaba la aguja de mi tocadiscos. Más tarde irrumpirían en mi vida, con la misma intensidad, Bach, la salsa, el jazz y la música coral. Pero esa es otra historia.

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                Mr. Moustache hace mucho tiempo que desapareció, amén de otros espacios importantes para el melómano de entonces como Musical Serrana y Discos Miranda, en Chacao, y Don Disco, en la avenida Urdaneta. Lo que aún no ha desparecido, ni creo que lo hará, es mi afición por el rock progresivo y por Premiata Forneria Marconi, mi banda favorita, por siempre.


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