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«Que veinte años no es nada…»

Hace dos años, el 6 de julio de 2011, Cantarte cumplió veinte años de existencia. En esa ocasión, quise compartir a través del  blog el texto que escribí para el programa de mano del concierto donde celebramos tan importante fecha para la agrupación. Por diversas vicisitudes del destino no lo pude hacer en su debido momento. Vaya el siguiente texto como pago de una deuda que no sólo tenía con Cantarte sino también con muchos de aquellos que, concierto a concierto, siguen con fidelidad nuestras andanzas y aventuras. Vaya también como una nota de celebración por nuestros recientes veintidós años.

¡Gracias a todos por esperar!

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Que veinte años no es nada…

Así canta Gardel en uno de sus inmortales tangos, justo cuando se apresta a regresar a su ciudad de siempre después de una larga ausencia. Veinte años se dice muy fácil. Toda una vida para un joven; la mitad de su vida para alguien de cuarenta; un tercio para alguien de sesenta y un cuarto de su existencia para un octogenario. Muchas veces se ha empleado esta excelente frase gardeliana para expresar la brevedad de ese lapso. Pero también podemos decir que en veinte años caben cinco Copas Mundiales de Fútbol. También cinco Juegos Olímpicos. Para muchos, la espera entre una y otra edición de estos eventos deportivos significa un tiempo muy prolongado, puesto que hay que esperar cuatro largos años para poder sentir y vivir de nuevo la emoción que estos encuentros de la poesía muscular despiertan y nutren. Para un padre y una madre, un hijo de veinte años es la flor convertida en fruto maduro. Para un hijo, es sentir que el mundo le pertenece, impulsado por el ímpetu propio de la plena juventud. Todo depende de la intensidad con que se viven esos veinte años. O ese día. Porque la vida ha de vivirse día a día. Porque no sabemos qué nos espera mañana. Porque el día que se ha vivido a plena satisfacción deja el grato sabor del deber bien cumplido y que el día de mañana será otro día para continuar. O para empezar de nuevo. Veinte años. Parece que fue ayer, como dice otra canción.

6 de julio de 1991 [Año capicúa, cuyas cifras, además, suman 20.]

Ese día nació Cantarte, conjunto vocal que tengo el privilegio, la responsabilidad y el honor de dirigir desde el momento de su alumbramiento. Ese día nos reunimos dieciséis militantes de la música coral y yo, para conspirar a favor de la buena música a cappella, con el firme propósito de cultivar lo mejor de la literatura coral que estuviera al alcance de nuestras alternativas, conocimientos y habilidades. Pero sobre todo, entre muchos otros propósitos, el más importante, producir un sonido de conjunto bello y correcto como materia prima con la cual poder ejecutar e interpretar bella y correctamente, buena música. Es así como, durante todo este tiempo, hemos podido brindarle al público, destinatario final de todos nuestros empeños, la posibilidad de apreciar un repertorio escasamente abordado en nuestras salas de conciertos, iglesias y auditorios. La posibilidad del encuentro con la belleza del buen arte coral. La posibilidad de realizar estrenos nacionales y mundiales de compositores venezolanos y extranjeros. También, cuando tuvimos la posibilidad, la dicha de concretar con éxito la realización de tres encuentros nacionales de coros de cámara, reuniendo siempre lo más representativo del género en nuestro país. En estos veinte años también hemos podido dejar constancia de nuestra actividad en tres grabaciones que ya forman parte de la mitología de nuestra música coral. También hemos tenido la fortuna de representar dignamente a Venezuela, a veces sin más recursos que los nuestros, en importantes eventos más allá de nuestras fronteras. Y dentro de ellas también.

2002 – La música sacra

En un momento preciso de este transitar por los difíciles caminos del verdadero arte, tomamos la decisión de afinar más aún el propósito estético de nuestro devenir. Decidimos dedicar todos nuestros esfuerzos al estudio y difusión de la música sacra del Renacimiento y de nuestros días, conscientes de que el foco de nuestro trabajo se iba a estrechar, pero conscientes también de que este enfoque nos iba a permitir posicionarnos como pioneros al 100% en ese nicho tan esquivo en los repertorios de nuestro movimiento coral. Y, francamente, no nos ha ido mal. Al contrario, en estos nueve años dedicados de lleno a la música sacra hemos tenido un sinfín de satisfacciones en todos y cada uno de los conciertos que hemos realizado. No es una mera etiqueta cuando decimos «Cantarte: 100% sacro». Es una certeza. Nunca olvido, al final de uno de tantos conciertos, a una señora de avanzada edad que, muy emocionada, se acercó a darme las gracias por lo que nosotros estábamos haciendo y por cómo lo hacíamos. Ese día dormí con la firme convicción de que nuestra propuesta y nuestro empeño bien valían la pena y que poco a poco iban dando sus frutos.

Hoy abrimos un espacio para darnos el gusto de cantar no sólo música sacra sino también una pequeña muestra de lo que hacíamos antes del viraje. Hubiésemos querido incluir una muestra mucho mayor pero el tiempo es un factor cruel que a veces no nos deja plasmar con plenitud todos nuestros deseos. Quizá para los veinticinco años, con el favor del Supremo.

Finalmente, y a título personal, voltear y mirar el camino recorrido me permite apreciar lo hermoso que ha sido; con rosas, espinas, goles y algunas zancadillas, por supuesto, pero hermoso. Hermoso sobre todas las cosas. Me ha permitido compartir también con gente fantástica que ha sabido enamorarse de lo que hacemos y que ha hecho de Cantarte parte importante de sus vidas, por la mera y única satisfacción de cantar bien y bonito. Por estas y muchísimas otras razones quiero agradecer infinitamente y por siempre a todos y cada uno de los integrantes que han pasado por nuestras filas y a los que aún siguen nutriendo con su presencia el día a día de nuestra tribu. Sin su concurso no hubiese sido posible que hoy estuviéramos aquí. Cada uno de ellos ha tenido, en el pasado, y tiene en el presente y futuro, una cuota muy importante en la concreción de todos nuestros aciertos. Finalmente, quiero agradecer muy especialmente a Miguel Angel Vaccari, por estar siempre, en las buenas y en las malas, en las venturas y en las desventuras; a Elena Mata, por ser y estar desde el principio, a Luis ‘Tatalo Garrido, My Big, por su entrega y buen humor; a Edel Coronado, que ya no está en nuestras filas, pero que es parte fundamental en la conformación de nuestra sonoridad; a Manuel Hurtado, por compartir la ruta de las responsabilidades en la dirección musical; y a Laura Morales Balza, por ser la artífice, durante los últimos diecisiete años, de toda la imaginería gráfica que hasta ahora nos ha identificado.

A todos y a ustedes, muchas gracias.

¡Feliz cumpleaños, Cantarte, que veinte años es mucho, y es apenas el comienzo!

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Bitácora incompleta del rock progresivo para principiantes [Postludio]

Días de futuro pasado

[De cómo me enamoré del rock progresivo]

El Domingo de Gloria de 1968 regresábamos de pasar la Semana Santa en la playa. Nuestra numerosa familia de tíos y primos venía en varios vehículos. Mi hermano Carlos y yo, en el carro de unos primos algo mayores que nosotros. De pronto, en una curva, un vehículo que venía de frente comenzó a adelantar a un camión y nos robó la derecha, lo que nos forzó a salir de la carretera. El resto de la historia se la pueden imaginar: nuestro carro volcó y descendió por una cuesta dando varias volteretas, hasta que un árbol lo detuvo. Saldo final: un vehículo menos, aporreos generalizados para mi hermano y mis primos, y una fractura del fémur derecho para mí. Esa misma noche fui hospitalizado en lo que para entonces era el modelo de un gran hospital público: el Ana Francisca Pérez de León, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, en Petare. Allí pasé los dos siguientes meses de mi infantil existencia en posición horizontal.

                Durante mi estancia leí algunos libros, hice amistad con el personal médico y de enfermería, y me dediqué, sobre todas las cosas, a una de mis primeras y más queridas aficiones: dibujar. Pero también eran muchas las horas, acostado y sin hacer nada, por lo que le pedí a mi madre que me comprara una radio para escuchar música. Fue así como me aficioné a sintonizar algunas emisoras que radiaban programas de música pop por la tarde, particularmente Radio Caracas Radio y luego, la naciente y novedosa Radio Capital. Pero una noche ocurrió que, presa del insomnio y sin poder conciliar el sueño, con todas las luces apagadas y como quien comete una fechoría, decidí encender mi radio a muy bajo volumen para escuchar qué estaban radiando en ese momento. ¡Cuál no sería mi sorpresa al descubrir que a esas horas el mundo musical se volteaba como cuando uno voltea un pantalón del revés! A esa hora se podía escuchar toda la música que, por razones estrictamente comerciales, no se radiaba durante el día ni por equivocación. Fue así como descubrí un territorio musical nuevo y desconocido para mis entonces once años de edad, el cual consistía, fundamentalmente, de un inexplorado universo de blues y de rock. Desde esa noche en adelante, y sin nadie que me dijera a qué hora tenía que dormir ni a qué hora tenía que apagar la radio, no paré de escuchar la programación nocturna.

                Ya fuera de mi convalecencia y finalizando la década de los sesenta, mi conciencia musical se empezó a enriquecer, a ensanchar y a exigir un poco más de elaboración del material que escuchaba. Fue así como, más allá de The Beatles, The Rolling Stones y The Beach Boys, comencé a descubrir bandas un poco más jóvenes: Crosby, Stills and Nash; Blood, Sweat and Tears; Deep Purple, Black Sabbath, Traffic, Pink Floyd, Cream y Led Zeppelin, entre muchas otras. Pero también descubrí otras como Yes, Genesis, King Crimson y Gentle Giant, todas bandas británicas. Más tarde, en 1972, y ya total y completamente intoxicado con aquella música, descubrí, sin proponérmelo, a Premiata Forneria Marconi (PFM), una de las agrupaciones más emblemáticas del escenario musical italiano, y que se convertiría por siempre en mi banda preferida de rock progresivo. Ese día fui a una de mis discotiendas favoritas, Mr. Moustache, situada en la planta baja del Centro Comercial Los Ruices, lugar donde también, por cierto, queda Radio Capital. El joven que atendía la tienda me sugirió que escuchara un disco que recién acababa de llegar: Per un amico, de PFM. Ese día, ese disco partió mi vida y mi conciencia musical en dos mitades: antes y después.

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PFM5

Premiata Forneria Marconi en la actualidad

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                Aún recuerdo cómo los amigos con los cuales me reunía para escuchar discos, me miraban como bicho raro por la música que ahora me gustaba. Algunos de ellos me abandonaron. Otros siguieron siendo fieles a las sorpresas que les deparaba la aguja de mi tocadiscos. Más tarde irrumpirían en mi vida, con la misma intensidad, Bach, la salsa, el jazz y la música coral. Pero esa es otra historia.

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                Mr. Moustache hace mucho tiempo que desapareció, amén de otros espacios importantes para el melómano de entonces como Musical Serrana y Discos Miranda, en Chacao, y Don Disco, en la avenida Urdaneta. Lo que aún no ha desparecido, ni creo que lo hará, es mi afición por el rock progresivo y por Premiata Forneria Marconi, mi banda favorita, por siempre.

Bitácora incompleta del rock progresivo para principiantes (y II)

Decadencia y renacimiento

[De cómo el cisne comenzó a cantar su última canción]

El punto más alto que logró alcanzar la popularidad de las bandas de rock progresivo sería a mediados de los años setenta, cuando con frecuencia lideraban las encuestas de las principales revistas de música popular de Gran Bretaña y Estados Unidos. La decadencia del rock progresivo comenzaría con su propio agotamiento a nivel creativo y una estética cada vez más exagerada y pretenciosa, la aparición del Punk, la música Disco, y el resurgimiento de los tres acordes básicos del rock. A esto se suma el hecho de que las nuevas audiencias de la segunda mitad de los setenta estaban más interesadas en pasar un buen rato al ritmo de un rock más simple y agresivo, y ya no tenían la paciencia para escuchar una pieza de gran longitud y con textos de realidades fantásticas, descartando al rock progresivo por elaborado y presuntuoso.

                Ante esta nueva realidad, aquellas bandas gigantes que habían logrado sobrevivir a la crisis energética de la primera mitad de los setenta, tenían ahora ante sí el reto de sobrevivir como músicos. King Crimson y Emerson, Lake & Palmer, comenzaron a tomar recesos indefinidos y a realizar reuniones esporádicas, supeditadas a los compromisos artísticos de sus integrantes. Del mismo modo, a cada una de estas bandas les tocó sufrir cambios en sus filas; es así como, en su debido momento, Peter Gabriel abandona Genesis para seguir una provechosa y larga carrera como solista. Genesis continuaría con Phil Collins como vocalista al frente de la banda sin por ello desmejorar su éxito.

                La década de los ochenta sería testigo de un renacer del género. Bandas como Marillion, UK, Twelfth Night, IQ, Pendragon, Quasar y Pallas pasaron a conformar lo que se dio en llamar Rock Neoprogresivo o Neo-Prog, un movimiento que creció bajo el influjo del rock progresivo de los setenta, con bandas como Genesis, Yes y Camel entre sus modelos, incorporando elementos del New Wave y del rock de los ochenta. Bandas como King Crimson reaparecerían incorporando también un sonido más New Wave, haciendo su música más digerible, comercialmente hablando. Los ochenta también verían el surgimiento del primer supergrupo de rock progresivo, Asia, conformado por estrellas provenientes de grandes bandas: John Wetton (Roxy Music, King Crimson), Steve Howe (Yes), Geoff Downes (Yes, Buggles) y Carl Palmer (Emerson, Lake & Palmer), pero con una orientación francamente comercial. Bandas como Genesis y Yes, otrora grandes gurús del rock progresivo, redefinieron sus esquemas y comenzaron a producir canciones, sctricto sensu, de tres y cuatro minutos de duración. Tal es el caso de Yes, que llegó a colocar el sencillo «Owner of a Lonely Heart» en el número uno de las listas estadounidenses.

                El rock progresivo vivió otro resurgimiento durante la década de los noventa, el cual llega hasta nuestros días, esta vez bajo las banderas del metal progresivo, liderado por bandas como Porcupine Tree, de Inglaterra; un nutrido grupo de bandas estadounidenses como Dream Theater, Spock’s Beard, Echolyn, Proto-Kaw y Glass Hammer; The Flower Kings, de Suecia, y White Willow, de Noruega. Rush, Yes y Van der Graaf Generator, bandas pioneras del género durante los setenta aún permanecen tocando. Por su parte, bandas como King Crimson, Genesis y Camel, cuando logran que sus agendas particulares coincidan, también retornan a los escenarios.

                Finalmente, a pesar de sus avances y retrocesos, idas y venidas, encarnaciones y reencarnaciones, el rock progresivo, el rock arte, sigue vivo y por sus fueros. Aún nos falta por conocer innumerables bandas que están haciendo su trabajo calladamente, porque no han tenido la fortuna (o el infortunio, depende de cómo se vea) de acceder al mundo del disco y, por ende, al mundo comercial, lo cual no siempre garantiza continuidad y firmeza en el mantenimiento de los postulados musicales, artísticos y estéticos. Por lo pronto, Porcupine Tree me ha hecho revivir una sensación que no experimentaba desde mi adolescencia, cuando era fanático acérrimo de Yes, Genesis, King Crimson y Gentle Giant, pero sobre todo, de Premiata Forneria Marconi. ¿Qué sorpresas nos depararán las primeras décadas del siglo XXI?

Los Caballeros de la Mesa Redonda

[Donde se pasa revista a los ungidos del rey]

Para finalizar, me atrevo a proponer una selección para todos aquellos que se quieran iniciar en este fantástico género, no sin antes advertir que inevitablemente será un ejercicio odioso porque, siempre quedará algo por fuera y siempre privará el insoslayable gusto personal de quien hace la selección. Por lo tanto, no debe ser tomada como una lista canónica del género. Dicha esta advertencia, la siguiente es una lista muy, pero muy básica y en orden alfabético de bandas y discos de rock progresivo de los setenta.

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Banco del mutuo soccorso (Italia): Francesco Di Giacomo, voz; Vittorio Nocenzi, teclados; Gianni Nocenzi, teclados; Marcello Todaro, guitarra; Renato D’Angelo, bajo; Pierluigi Calderoni, batería

Una de las bandas líderes del rock progresivo italiano, junto a Premiata Forneria Marconi y Le Orme. La compleja textura provista por el piano, el órgano Hammond y los sintetizadores, más la originalidad vocal de Di Giacomo, hicieron del sonido de la banda innovador y original.

Banco del mutuo soccorso (1972)

Darwin! (1972)

Io sono nato libero (1973)

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Camel (Inglaterra, 1971): Andrew Latimer, guitarra, flauta, voz; Peter Bardens, teclados, voz; Doug Ferguson, bajo, voz; Andrew Ward, batería

Una de las más innovadoras bandas salidas de la escena de Canterbury.

Mirage (1974)

Moonmadness (1976)

Nude (1981)

Pressure Points – Live in Concert (1984)

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Emerson, Lake and Palmer (Inglaterra, 1970): Keith Emerson, teclados; Greg Lake, bajo, voz, guitarra; Carl Palmer, batería

Una de las pocas bandas del rock progresivo constituidas por tan sólo tres miembros, pero a su vez, una de las más influyentes en toda la historia del género. De la mano de su líder Keith Emerson, llevaron la escena del rock a un gigantismo nunca antes visto.

Emerson, Lake & Palmer (1971)

Tarkus (1971)

Pictures at an Exhibition (1971)

Trilogy (1972)

Brain Salad Surgery (1973)

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Focus (Holanda, 1969): Thijs Van Leer, voz, teclados, flauta; Jan Akkerman, guitarra; Bert Ruiter, bajo; Pierre Van Der Linden, batería

Focus es, sin duda, la banda de rock holandesa más conocida de la historia. Su fortaleza residía en las espectaculares muestras de virtuosismo de Van Leer y Akkerman, amén de un talento especial para mezclar con destreza elementos del rock y de la música académica.

In and out of Focus (1970)

Moving Waves (1971)

Focus III (1972)

Live at The Rainbow (1973)

Hamburger Concerto (1974)

4 focus

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Genesis (Inglaterra, 1967): Peter Gabriel, voz, flauta; Mike Rutherford, bajo, guitarra, voz; Tony Banks, teclados, voz, guitarra; Steve Hackett, guitarra; Phil Collins, batería, voz

Genesis mostró una línea consistente de calidad e innovación mientras Peter Gabriel se mantuvo en la banda, produciendo hermosísimas obras maestras. Con la salida de Gabriel, Collins asume el liderazgo vocal y Genesis se orienta definitivamente hacia el campo comercial.

Trespass (1970)

Nursery Cryme (1971)

Foxtrot (1972)

Live (1973)

Selling England by the Pound (1973)

The Lamb Lies Down on Broadway (1974)

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Gente Giant (Inglaterra, 1969): Phil Shulman, saxo, trompeta, voz; Derek Shulman, voz, bajo, guitarra; Ray Shulman, bajo, violín, guitarra; Gary Green, guitarra; Kerry Minnear, teclados, bajo, voz; Martin Smith, batería

Gentle Giant, con su incomparable musicalidad, pudo ir mucho más allá de donde ninguna banda había llegado antes, incorporando toda suerte de elementos tomados de la música de vanguardia, de la música de cámara, la música medieval, del jazz y del folk, gracias a la capacidad multi-instrumental de sus integrantes, lo cual les permitía imprimirle un gran dinamismo a su música.

Gente Giant (1970)

Acquiring the Taste (1971)

Three Friends (1972)

Free Hand (1972),

In a Glass House (1973)

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King Crimson (Inglaterra, 1969): Robert Fripp, guitarra, teclados; Greg Lake, bajo, voz; Mike Giles, batería; Ian McDonald, teclados, vientos

Banda de múltiples encarnaciones y de un gran poder influyente, irrumpió en la escena musical con su soberbio y legendario álbum In the Court of the Crimson King, una de las piedras angulares del rock progresivo mundial y considerado por muchos como el primer álbum del género. King Crimson ha sido una de las bandas más camaleónicas de la historia del rock, viendo pasar por sus filas infinidad de músicos, siempre liderados por Fripp, único miembro sobreviviente de la formación original.

In the Court of the Crimson King (1969)

In the Wake of Poseidon (1970)

Lizard (1970)

Islands (1971)

Larks’ Tongues in Aspic (1973)

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Premiata Forneria Marconi (Italia, 1970): Franco Mussida, guitarra, voz; Flavio Premoli, teclados; Mauro Pagani, violín, flauta, voz; Franz Di Cioccio, batería; Giorgio Piazza, bajo. Más tarde, Piazza será sustituido por Patrick Djivas, bajo

Pionero de los grupos de rock progresivo italiano, PFM desarrolló un estilo auténtico sin perder los vínculos con los valores propios del rock progresivo. Su música y su sonido, son siempre de una gran riqueza melódica y de un preciosismo instrumental.

Storia di un minuto (1972)

Per un amico (1972)

L’isola di niente (1974)

Live in USA (1974)

Chocolate Kings (1975)

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Rick Wakeman (Inglaterra)

Rick Wakeman, integrante de Yes en algunos trechos importantes de la banda, es uno de los más conocidos músicos del rock progresivo y uno de los pioneros en el uso de los teclados electrónicos en el universo rockero.

The Six Wives of Henry VIII (1973)

Journey to the Centre of The Earth (1974)

The Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table (1975)

No Earthly Connection (1976)

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Yes (Inglaterra, 1968): Jon Anderson, voz; Chris Squire, bajo, voz; Peter Banks, guitarra, voz; Tony Kaye, teclados; Bill Brudford, batería. Más tarde Banks y Kaye serían sustituidos por Steve Howe, guitarra, y por Rick Wakeman, teclados

Desde comienzos de los años setenta, Yes ha sido uno de las bandas más influyentes de la escena progresiva sobre todo por el uso de los sintetizadores y de los efectos sonoros. La aguda visión artística de sus integrantes los llevó a producir verdaderas obras maestros del rock.

Yes (1969)

Time and a Word (1970)

The Yes Album (1970)

Fragile (1972)

Close to the Edge (1972)

Tales from Topographic Oceans (1973)

Yessongs [Live] (1973/78)

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Caracas

Escribí este texto en 2002 a solicitud de Laura Morales Balza, quien a la sazón estaba realizando un trabajo fotográfico sobre nuestra ciudad. Es una pequeña reflexión que evoca muy brevemente memorias y recuerdos de lo que fue, es y posiblemente será Caracas.

Valga la pena acotar que no cambiaría ni una sola letra.

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Para mi hijo Simón Odoardo, póstumamente.

Nací y crecí en esta ciudad.

No creo que vaya a morir en París.

O en Bombay.

He visto, a través de los años,

el proceso entrópico de mi ciudad.

Aunque debería usar la palabra entrópico

no Con mi ciudad y sí con Su Gente.

Es verdad.

Quizá La Gente en general no tenga la culpa,

sino Cierta Gente.

Aquellos que deciden dónde va este edificio

y dónde No Va este parque.

Dónde va este mamotreto

y dónde No Va este museo.

Dónde va este esperpento

y dónde No Va Más este sitio histórico.

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La creciente pérdida de memoria de nuestra ciudad

es la pérdida de nuestra historia.

De tu historia y la mía.

La de cada uno de nosotros.

Porque cada uno vive la ciudad a su manera.

No la ve igual a otro.

Al otro.

No la padece igual.

Por eso existe La gente y Cierta gente.

La que vive la plaza y la que nos la quita.

La que trata de mirar El Ávila y la que nos lo oculta.

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De mi niñez recuerdo vagamente

el verde que circundaba mi ciudad.

Ahora la rodea un informe color entre ladrillo y blanco y zinc

y cualquier otro que represente el color político de turno.

Colores, olores, paisajes, sonidos

que al pasar del tiempo hemos ido perdiendo.

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De mi niñez recuerdo la ruta de mi transporte escolar,

especialmente dos momentos:

El primero:

después de la Plaza de Artigas,

en el pavimento todavía se podía ver

el rastro de unos rieles de tren

que se resistían a desaparecer,

pero que con el tiempo fueron definitivamente

sepultados por el asfalto.

Realmente, lo que quedó sepultado

no fueron los rieles del tren sino nuestra memoria.

Y la de la ciudad.

El segundo:

entre la Av. Libertador y la Av. Andrés Bello

quedaba la antigua fábrica de chocolates El Rey.

El autobús escolar se convertía en una fiesta rodante al pasar por allí.

¿Quién no recuerda el particular olor de esa calle?

¿O el de otras calles?

¿O el de tu calle?

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Ayer, no sólo lo recordé,

sino que mi memoria fue capaz de traerme de nuevo

ese olor de mi niñez, de nuestra niñez.

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Y de nuevo se hizo la fiesta en nuestro transporte escolar…

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Bitácora incompleta del rock progresivo para principiantes (I)

[Este artículo apareció en la revista Debates IESA, Volumen XVIII, Número 1, enero-marzo de 2013, en una versión editada.]

 

Para mi hijo Simón Odoardo

 

Historia de un minuto

Música siempre sobria, música no bailable, música no política, ni siquiera de rebelión ni de transgresión, el rock progresivo fue más bien un período de transición entre dos grandes momentos históricos para la música popular: el impacto político del 68 y el impacto social que produjo el Punk. Su época dorada finaliza a mediados de los setenta, y el comienzo de su decadencia coincide con el ascenso del Punk, del Disco y el resurgimiento de los tres famosos acordes básicos del Rock & Roll.

 

En la corte del rey Carmesí

[Donde se da debida cuenta de los orígenes]

Uno de los períodos más ricos y fructíferos de la música popular y del género del rock en particular, ocurrió entre finales de la década de los sesenta y la primera mitad de los setenta, en virtud de la fragmentación que experimentó el género en diversos y variados estilos, principalmente, hard rock, heavy metal, jazz rock, rock latino y rock progresivo. Tres factores importantes, entre otros, influyeron en la búsqueda de nuevos horizontes. El primero de ellos fue la aparición de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de los Beatles, un álbum que llevaría a muchos grupos a revisar su estética musical y desempeñaría un papel determinante en el inicio del declive del pop, en 1968. El segundo, el arribo de nuevas tecnologías como la aparición del mellotrón y del sintetizador (o Moog), desplazando a la guitarra eléctrica como el instrumento insignia del rock y multiplicando las posibilidades sonoras, ya que podían reproducir cualquier sonido y además podían ser programados para sonar como varios instrumentos.  Finalmente, la aparición de los llamados álbumes conceptuales, como el ya mencionado Sgt. Pepper’s y Pet Sounds de los Beach Boys, que también influirían poderosamente en la evolución sonora y en la longitud de las canciones contenidas en un álbum.

El rock progresivo ha sido relegado, con mucha frecuencia,  a unos muy breves párrafos en la mayoría de las historias acercas del rock, y considerado como un síntoma de los excesos de los sesenta en lugar de un género que merece un examen más profundo. Algunos estudiosos lo definen como una “música clásica alternativa” o avant-garde popular. Hablar de rock progresivo como género no es tan fácil debido a la complejidad y diversidad de estilos que componen tan vasto territorio. Su eclecticismo lo hace mucho más difícil de etiquetar, a diferencia de otros estilos de constitución más homogénea, como el reggae o el country-rock.

En general, se dio en llamar rock progresivo a una simbiosis entre formas clásicas, poesías fuera de lo común y el lenguaje sónico propio del rock, de donde surgió toda una pléyade de bandas dedicadas a expandir los límites tanto melódicos y armónicos, como rítmicos y tímbricos del género, incorporando con frecuencia elementos de la música académica, del jazz, del folk y otros estilos musicales. De allí que también se le denominara art-rock, rock sinfónico o rock clásico. Personalmente, pienso que es una percepción incorrecta cierta definición que pretende que el rock progresivo sea el intento de mezclar música clásica con rock, lo cual no termina siendo ni lo uno ni lo otro, como tampoco se puede catalogar como rock progresivo el contraste, en una grabación o en vivo, de una banda de rock con una orquesta sinfónica. Es mucho más que esa simple receta.

El rock progresivo fue un fenómeno musical esencialmente europeo, consecuencia de un proceso de expansión del llamado rock psicodélico de finales de los años sesenta, y la búsqueda de nuevos horizontes sonoros más allá de la secuencia armónica tónica-dominante-subdominante, la estructura basada en estrofa y estribillo, y la longitud de tres minutos propia de los discos de 45rpm. Sus elementos fundamentales son tres: (1) la suite, una pieza de extensa longitud con varios movimientos unidos entre sí; (2) el uso de los teclados en detrimento de la guitarra y la convivencia, en el mismo escenario, de instrumentos acústicos y eléctricos; y (3) textos de difícil digestión y comprensión, muchas veces de inspiración literaria, a veces de reflexión filosófica o en alusión a mundos fantásticos.

En cuanto a sus aspectos formales, la suite fue el primer elemento estilístico de importancia innovadora, la revolución que rompió con los sacrosantos límites del 45rpm y llevó a la composición de piezas cuya longitud podía ocupar la cara de un LP e incluso, ambas. Excepcionalmente, el discurso podía abarcar hasta cuatro caras, como es el caso de Tales from Topographic Oceans (1973), de la banda británica Yes.

En lo relativo al aspecto instrumental, el rock progresivo dispuso de toda una gama de teclados directamente evolucionados del legendario órgano Hammond, principalmente el mellotrón, y más tarde el sintetizador. Uno de sus rasgos más importantes fue el espacio concedido a la improvisación y al virtuosismo, aspectos más cercanos al jazz, que demandaban una mayor formación de los ejecutantes a nivel instrumental. Dos de sus mejores exponentes fueron Keith Emerson y Rick Wakeman, tecladistas que hicieron gala de sus dotes como integrantes de Emerson, Lake and Palmer y Yes, respectivamente, al igual que en sus trabajos como solistas. También se incorporó al arsenal cualquier instrumento que cada ejecutante pudiera tocar. Gentle Giant, otra banda británica, podía acumular en escena más de veinte instrumentos diferentes.

En cuanto al texto, éste podía abordar temas históricos, evangélicos, metafísicos, filosóficos o mitológicos, siempre alejándose de la hasta entonces recurrente temática del rock. Dos de sus principales bardos fueron los ingleses Peter Sindfield, quien escribiría la mayoría de los textos de los primeros trabajos de King Crimson y Peter Hammill, líder de Van der Graaf Generator. En muchos casos, un texto funcionaba como denominador común a todos los temas del álbum, razón por la cual muchos de estos discos fueron llamados «álbumes conceptuales». Dos importantes muestras de álbumes conceptuales, sin que por ello deban considerarse ejemplos de rock progresivo, las podemos hallar en Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, de los Beatles, Days of Future Passed, de Moody Blues, ambos de 1967, en los cuales un discurso literario corre como hilo conductor a través de todas las canciones. Otro álbum conceptual importante, y cuyo texto ocupa toda la extensión de ambas caras, es Thick as a Brick (1972), de Jethro Tull.

 

De Génesis a Revelaciones

[Donde se narra cómo empezó a forjarse y a expandirse todo]

Algunos expertos citan Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band como «punto de partida» del rock progresivo, si bien ya en álbumes anteriores, como Rubber Soul (1965) y Revolver (1966) los Beatles habían comenzado a incorporar elementos de música oriental e instrumentos poco comunes en el rock. Además, mucha música académica inspiró a su vez a otros compositores. Bajo el influjo de Maurice Ravel, Jeff Beck grabó su sencillo «Beck’s Bolero» (1967), y ese mismo año, Procol Harum grabó el sencillo «A Whiter Shade of Pale» influido notablemente por el segundo movimiento de la Suite Orquestal No. 3 en Re mayor de Johann Sebastian Bach; Moody Blues lanzó Days of Future Passed, el cual conjugó la estructura de canciones con la música orquestal y la instrumentación propia del rock; y la canción «Interstellar Overdrive» del primer álbum de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn (1967), hace gala de casi diez minutos de improvisación instrumental.

A finales de la década de los sesenta, numerosas bandas de rock comenzaron a experimentar con improvisaciones y composiciones más largas y a incorporar instrumentos convencionales de la orquesta sinfónica y de la música oriental. Algunas de estas bandas, como Soft Machine, comenzaron a hacer experimentos mezclando rock y jazz. Deep Purple y Nice, grabaron álbumes con orquestas sinfónicas: Concerto for Group and Orchestra y Five Bridges, respectivamente. Atom Heart Mother (1970) de Pink Floyd, también es una buena muestra de la mezcla de una banda de rock con orquesta y coros.

Gran parte de las primeras bandas del género provenían del Reino Unido y se conformaron a finales de los años sesenta: Genesis (1967), Nice (1967), Van der Graaf Generator (1967), Yes (1968), Caravan (1968), King Crimson (1969) y Gentle Giant (1969). Pero el género también fue creciendo y ganando popularidad en la Europa continental. En Alemania tuvo importantes representantes: Triumvirat, Tangerine Dream, Faust, Can y Neu. En Italia se formó también un importante grupo de bandas lideradas por Premiata Forneria Marconi, Banco del mutuo soccorso y Le Orme. Otras bandas italianas sobresalientes fueron New Trolls y Area. El escenario del rock holandés también tuvo destacadas bandas, siendo las más importantes Focus, Ekseption y Trace. Focus se daba el lujo de contar en su línea frontal con dos de los más grandes virtuosos del rock europeo: Thijs Van Leer, en la flauta y los teclados, y Jan Akkerman a la guitarra. En Francia se formaron Ange, Gong y Magma, entre otros; y Aphrodite’s Child, en Grecia, liderada por Vangelis.  Los países escandinavos también brindaron importantes aportes: Popol Vuh (Noruega), Kaipa (Suecia) y Wigwam (Finlandia). En Estados Unidos, para esa época, ya existían varias bandas de rock progresivo, siendo la más exitosa de ellas, Kansas (1971), que luego se convertiría en una de las de mayor éxito comercial, al igual que Electric Light Orchestra (1970), la cual cultivaba un ‘sonido Beatle’ con rostro progresivo. Otra banda importante de América del Norte es Rush, de Canadá.

Con el advenimiento del rock progresivo también cambiaría el concepto gráfico de las carátulas de los discos, pasando de la típica foto de la banda a la intencionalidad de sintonizar la imagen con el contenido musical.  En el pasado, pocas bandas, los Beatles y los Rolling Stones entre ellas, habían mostrado alguna preocupación por el nivel artístico de las carátulas de los discos. Entre los mejores ilustradores de carátulas podemos mencionar a Roger Dean, quien prácticamente se convertiría en una especie de miembro externo de Yes, llegando incluso a diseñar escenografías para los conciertos de la banda.

Frases de aquí, de allá y de más allá

Con frecuencia, transitando por la lectura, nos topamos con una que otra frase que nos deja cavilando por un buen rato. Sobre todo, por la síntesis que muchas veces se logra entre brevedad y sabiduría. He aquí una selección de esas frases que he ido atesorando a lo largo del camino leído y que hoy quiero compartir con ustedes, la mayoría de ellas sobre el arte, los artistas, la vida y la muerte.

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«Queda el silencio después de la música y después del sermón, qué importa que se alabe el sermón y que se aplauda la música, tal vez sólo el silencio exista verdaderamente.»

José Saramago [Memorial del convento]

«…el tema que uno precisa está en el grano más simple, la pizca de verdad, de belleza, de realidad, apenas visible para el ojo común…»

Henry James [Los tesoros de Poyton]

«El verdadero artista es aquel que dialoga con su obra; el impostor dialoga con el público.»

Ernst Gombrich

«Ama el arte. De todos los engaños es todavía el que miente menos.»

Gustave Flaubert

«El hombre que no lleva música en sí mismo, ni se emociona con la trenza de dulces sonidos, es propenso a la intriga, el fraude y la traición.»

William Shakespeare [El mercader de Venecia, Acto V]

«El hombre que no pueda imaginar un caballo galopando sobre un tomate es un idiota.»

André Breton

«Técnica, técnica y más técnica… ¡Claro que lo sé! Pero después de la girándula mecánica, conviene recordar que las aves cantan, que las aguas murmuran, que sólo hay un acto que el hombre puede repetir eternamente con originalidad: mirar la naturaleza.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«Toda obra de arte,…debe ser una verificación. Si queremos buscar una cosa, tendremos que levantar las coberturas (o piedras, o nubes, pero digamos, como hipótesis, que son coberturas) que la ocultan. Ahora bien, yo creo que no valdremos mucho como artista (y, obviamente, como hombre, como gente, como persona) si, hallada por suerte o por trabajo la cosa buscada, no seguimos levantando el resto de las coberturas, apartando piedras, despejando nubes, todas, hasta el fin. Recordemos que la primera cosa puede haber sido puesta allí sólo para distraernos de la segunda. Verificar, simple opinión mía, es la verdadera regla de oro.»

José Saramago [Manual de pintura y caligrafía]

«Todo objeto tiene dos aspectos: el aspecto común, que es el que generalmente vemos y que todos ven, y el aspecto fantasmal y metafísico, que sólo ven raras personas en momentos de clarividencia y meditación metafísica. Una obra de arte tiene que contar con algo que no aparece en su forma visible.»

Giorgio de Chirico

«Los poetas nos transportan a un mundo más vasto o más hermoso, más ardiente o más dulce que el que nos ha sido dado, diferente de él y casi inhabitable en la práctica.»

Marguerite Yourcenar [Memorias de Adriano]

«Lo malo del arte moderno está en que la imaginación de los procesos sustituye a la imaginación creadora y la gente en vez de saciar el hambre del espíritu con la belleza de la obra, se llena con el talento de los autores.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«No. Tal como el santo, el artista no se opone al poder. Aún sin santidad, él es lo opuesto al poder. Más que revolucionario es un rebelado; y más que un rebelado es un rebelde. Un campeón de la libertad, tan libre, que vive en lucha permanente con sus propios demonios.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«Leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque al menos en mi experiencia, es el placer más curativo. Lo devuelve a uno a la otredad, sea la de uno mismo, la de los amigos o la de quienes pueden llegar a serlo. La lectura imaginativa es encuentro con lo otro, y por eso alivia la soledad. Leemos no sólo porque nos es imposible conocer bastante gente, sino porque la amistad es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la comprensión imperfecta y todas las aflicciones de la vida familiar y pasional.»

Harold Bloom [Cómo leer y por qué]

«Se podría dividir al mundo en dos clases: los que entienden de metáfora y los que entienden de fórmula. Los que entienden de ambas cosas no son bastante numerosos para constituir una clase.»

Heinrich von Kleist [Sobre el teatro de marionetas]

«El fuego robado a los dioses es, modestamente, un palo frotado hasta la combustión.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«La coherencia es el último refugio de quienes carecen de imaginación.»

Oscar Wilde

«El hombre es capaz de consumir en grandes cantidades pan, vestidos, zapatos y odio. El resto, amor, sabiduría, belleza, sobran en el mundo y no somos capaces de consumirlos del todo.»

Mirolav Pavic [Paisaje pintado con té]

«El verdadero lugar del nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.»

Marguerite Yourcenar [Memorias de Adriano]

«La vida no es un ensayo, aunque tratemos muchas cosas; no es un cuento, aunque inventemos muchas cosas; no es un poema, aunque soñemos muchas cosas. El ensayo del cuento del poema de la vida es un movimiento perpetuo; eso es, un movimiento perpetuo.»

Augusto Monterroso [Literatura y vida]

«No acostumbrarse nunca a la vida. Vivirla hasta el momento final con el alma en un hilo. Siempre por primera vez, con la misma apetencia, el mismo espanto, la misma aflicción. Olvidar en cada puesta del sol el día pasado. Saborear los frutos de lo cotidiano sin tener ya su gusto en la memoria. Nacer todas las mañanas.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«Un ser embriagado de vida no prevé la muerte; ésta no existe, y él la niega con cada gesto. Si la recibe, será probablemente sin saberlo; para él no pasa de un choque o de un espasmo.»

Marguerite Yourcenar [Memorias de Adriano]

«Certezas tengo pocas o ninguna. A lo sumo creo que la vida es un absurdo maravilloso y la muerte un escándalo inexorable.»

Miguel Torga [Canto libre del Orfeo rebelde]

«Ciertamente la muerte es una terrible brutalidad –no hay que dejarse engañar acerca de esto– no sólo como acontecimiento físico, sino mucho más aún como psíquico: un hombre es destrozado y lo que permanece es el glacial silencio de la muerte. Ya no existe más esperanza de relación alguna, pues todos los accesos se han roto. Hombres a los que se desearía una larga vida desaparecen a mitad de su vida y hombres inútiles alcanzan una avanzada edad. Esto es una cruel realidad que no debe paliarse. La brutalidad y arbitrariedad de la muerte puede amargar a los hombres hasta el punto de que concluyan que no existe Dios misericordioso alguno, ni justicia ni bondad.»

Carl Gustav Jung [Recuerdos, sueños, pensamientos]

The Singers Unlimited

Serendipia

Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente. [Tomado de Wikipedia]

SU2

Len Dresslar, Don Shelton, Bonnie Herman y Gene Puerling

Aún recuerdo una muy lejana noche de 1976 sentado en el porche de nuestra casa en Guarenas, a mis diecinueve años, practicante entre muchas otras cosas de ciclismo, fútbol y música. No habían pasado muchos días en que me había vuelto un asiduo radioescucha de un programa llamado “La Lechosa Biónica”, mezcla ecléctica de variados estilos cuyo anfitrión bien sabía administrar a lo largo de su espacio radial. Supongo que el nombre pudo haber sido inspirado por una serie de televisión de la época de nombre “La mujer biónica”. Pues bien, una calurosa noche de aquellas, el locutor, a quien pido disculpas por no recordar ni su nombre ni la emisora que emitía el programa, luego de haber “pinchado” algunos discos de salsa, rock, jazz y otras yerbas de su exquisita ensalada musical, de pronto suelta lo siguiente: “Seguidamente, vamos a escuchar You are the sunshine of my life con The Singers Unlimited”. En ese momento me pregunté “¿Y quiénes demonios son The Singers Unlimited?” Hasta ese momento sólo había escuchado algunas canciones muy comerciales de un grupo con un nombre muy parecido a ese, Love Unlimited. Luego de escuchar aquello me quedé paralizado durante algunos segundos que me parecieron interminables preguntándome cómo era posible que alguien pudiera “voltear” una canción de la manera en que yo acababa de escucharla. Pasaron algunos días y noches más y de nuevo estaba yo en el porche de nuestra casa en otra calurosa velada con La Lechosa Biónica. Y de pronto mi anfitrión radial suelta lo siguiente: “Seguidamente, vamos a escuchar Silent night con The Singers Unlimited”, y yo me dije “¡Ja! Vamos a ver qué hace ahora el genio de la botella con Noche de paz”. Y esta vez no fueron segundos sino una parálisis total luego de los tres minutos y treinta y tres segundos que duró aquello, produciendo una fisura, una fractura y una ruptura definitiva en mi hambriento e imberbe esquema musical.  No podía creerlo. El mismo grupo con el que noches atrás había sufrido la total devastación de mis esquemas volvía por sus fueros a terminar de barrer lo poco que hubiera quedado de la primera experiencia. Y yo me preguntaba: “¿Y de dónde salió este conjunto, quienes son The Singers Unlimited, qué mente ‘perversa y retorcida’ está detrás de la concepción de esos arreglos?” Para el incipiente arreglista y compositor que yo era, intentando siempre descubrir nuevos territorios y tratando de orientarme a través de ellos con mi propia brújula, aquello fue como pararse frente al “Portal Místico”, citando una frase de Toy Story.  Era como entrar a un mundo completamente nuevo de posibilidades armónicas inauditas hasta entonces en el universo de la música vocal.

A la mañana siguiente salí a hacer una exhaustiva exploración de la topografía de discotiendas caraqueñas. Al final de la tarde nadie, en ninguna tienda de discos, había sabido decirme ni darme la más mínima pista de quiénes eran The Singers Unlimited. Y yo me decía: “¡No puede ser que en este país no haya una sola persona que no sepa nada acerca de The Singers Unlimited excepto mi anfitrión de La Lechosa Biónica!” Estando en el área de Chacaíto y casi al borde de la derrota recordé una tienda que quedaba en el Centro Comercial Único, frente a la actual plaza Brión. Su nombre era La Media Nota (Inolvidable el afiche de un niño con un plato de spaghetti en la cabeza que había en la puerta de la tienda). Luego de las preguntas de rigor, el chico que trabajaba para la tienda me dice: “Lo que tenemos son unos discos de Love Unlimited”, y yo le digo: “¡No, vale, The Singers Unlimted! Tienen una versión de You are the sunshine of my life y otra de Silent night”. Y el chico me dice: “Lo siento, pero no tenemos nada de ese grupo”. Ahora sí, totalmente derrotado, me apresto a salir de la tienda luego de un día hurgando aquí y allá buscando mi nuevo Grial, cuando de pronto el muchacho de la tienda me dice: “¡Espérate un momentico!” y comienza a buscar con dedos ágiles en la sección de jazz de la tienda, rescatando del fondo del océano dos álbumes de The Singers Unlimited, Feeling Free y A Cappella II, los cuales se convertirían en las piedras fundacionales no sólo de mi colección de The Singers Unlimited sino de todos los conjuntos vocales que tengo en mi discoteca. De ahí en adelante, comenzó una cacería que sólo finalizó en 1982 cuando salió al mercado su último álbum, el número quince, Easy To Love.

Luego de todo este cuento, algunos sabrán de qué he estado hablando, y otros, no. Para aquellos que no, debo decirles que The Singers Unlimited ha sido uno de los conjuntos vocales más influyentes de los últimos cuarenta años. Y lo seguirá siendo por los próximos cuarenta, sin temor a equivocarme. Producto de la mente de Gene Puerling (Eugene Thomas Puerling, 31 de marzo de 1929/25 de marzo de 2008), uno de los músicos autodidactas más influyentes en el mundo de la música vocal de conjunto por sus exquisitos, endiablados y sorprendentes arreglos, The Singers Unlimited estuvo conformado desde el comienzo por Bonnie Herman, Don Shelton, el propio Puerling y Len Dresslar. Herederos del legado de The Hi-Lo’s (de ellos hablaremos en otra entrega) y veteranos curtidos en el área de la música publicitaria, The Singers Unlimited fue creado en 1967 como un grupo sólo para hacer jingles comerciales. En 1971, Oscar Peterson se quedó tan atónito al escucharlos en un demo de The fool on the hill, que de inmediato los propuso a Hans Georg Brunner-Schwer, propietario y productor de MPS Records, en Alemania, para grabarlos en su sello discográfico. Brunner-Schwer se enamoró de ellos ‘al primer sonido’ y se convertiría en el hechicero que plasmaría adecuadamente el pensamiento sonoro de Gene Puerling aprovechando las bondades de la para entonces novedosa tecnología multicanal.

Hans Georg Brunner-Schwer

Hans Georg Brunner-Schwer

Una o dos veces al año, volarían al cuartel general de MPS Records, en el antiguo pueblo de Villingen, en la Selva Negra. Entre álbumes, Puerling pasaba la mayor parte del tiempo haciendo los arreglos. “Me tomaba al menos un mes escribir cada arreglo porque no soy un músico consumado. No toco piano”. El debía tener todas las partes vocales en el lugar correcto antes de las sesiones de grabación, dado que el alquiler permitía sólo una semana en el estudio. Gene enviaba los arreglos a sus compañeros con un mes de antelación a fin de que los estudiaran y se familiarizaran con las densas estructuras armónicas, pero el nivel de lectura que poseían era tan rápido que prácticamente no revisaban el material hasta tanto el grupo no estuviera reunido en Alemania. Durante la mañana del domingo previo al primer día de grabación, se reunían en un parque cercano al hotel y le daban una mirada a los arreglos. Éstos eran tan densos que requerían de voces diáfanas, sin vibrato o cualquier otro elemento que pudiera enturbiar el sonido. Pero una vez que la grabación daba comienzo, dice Puerling, “no teníamos problemas en absoluto. Pasábamos largos días, algunas veces desde las 7.30 de la mañana hasta las 8 o 9 de la noche”. Los cuatro se metían en la cabina a grabar, simultáneamente, cuatro partes vocales, luego otras cuatro, y así sucesivamente, según la complejidad y característica del arreglo que estuviesen registrando. Cada uno de sus álbumes lo hicieron en cinco días, a razón de dos temas diarios. Hoy en día a cualquier grupo le toma semanas o meses registrar diez temas.

Puerling

Gene Puerling

Con este procedimiento produjeron quince hermosas joyas vocales entre 1971 y 1980, de las cuales me permito recomendarles, sin reserva alguna, A Capella, Christmas, A Capella II y A Capella III, cuatro piedras miliares en la historia y evolución de la música vocal de conjunto. La primera de estas joyas, A Capella, obtendría uno de los más estimados premios de la industria discográfica alemana, el Deutscher Schallplattenpreis. El fallo del jurado: “Aún tomando en cuenta las posibilidades presentadas por las sofisticadas técnicas de grabación, los efectos logrados aquí por tres hombres y una mujer bordean lo imposible. La música, diseñada principalmente para el entretenimiento, se convierte en arte puro”. Escuchar una canción conocida versionada por ellos es como viajar al final del arco iris y poder regresar con una parte del tesoro que allí se encuentra escondido.

Dada la imposibilidad de cantar en vivo, The Singers Unlimited jamás se presentó ante audiencia alguna. Era un grupo sólo para escuchar. ¡Y vaya lo que el solo hecho de escuchar puede deparar! Como compositor y arreglista puedo decir que escuchando sus discos incontables veces tuve, en Gene Puerling, a uno de mis mejores maestros. Es increíble, cómo aún hoy día, sigo descubriendo detalles en cada uno de sus discos. Su legado constituye una parte vital e importante en mi formación y educación musical y estoy seguro que en la de muchos otros. Cada uno de sus discos se ha convertido en objeto de culto para los amantes de la buena música vocal. La siempre correcta conducción de las voces, el trabajo de armonización y de rearmonización, la capacidad de poder sorprenderte en cada esquina y rincón de la música, el buen gusto a toda prueba, aparte del trabajo vocal propiamente dicho, constituyen por sí solos una de las mejores escuelas que pueda tener cualquier persona involucrada con la música vocal de conjunto. Sé que todos aquellos que descubrieron The Singers Unlimited, cada uno en su momento y a su manera, compartirá mis apreciaciones sobre la calidad y la importancia de esta agrupación en la historia de los conjuntos vocales a nivel mundial, así como la influencia que ha ejercido, ejerce y seguirá ejerciendo sobre el trabajo de directores, arreglistas y cantantes de todo el mundo. Como prueba de ello podemos poner sólo un ejemplo, Take 6. Muy probablemente, The Singers Unlimited jamás tuvo la popularidad que ahora tienen tantos grupos vocales y quizá pueda deberse a la complejidad de su legado. Pero lo que sí es cierto es que muchos de estos conjuntos no habrían existido de no haber sido gracias a The Singers Unlimited. O a Gene Puerling.

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Definitivamente, ya no quedan empleados como aquel, con tal memoria fotográfica, porque al buen buscador de discos es difícil que se le olvide una carátula que haya visto antes, así no le interese el disco en cuestión. Para una persona como yo, que ha estado involucrada con el mundo vocal desde hace muchísimos años, descubrir The Singers Unlimited iba a ocurrir tarde o temprano. Para mi fortuna ocurrió más temprano que tarde. Y todo gracias a que una calurosa noche de 1976 me senté a escuchar La Lechosa Biónica, sin poder ahora recordar el nombre de su anfitrión, a quien debo agradecerle por siempre haber colocado esos discos, esas dos noches. Y al destino, por haberme puesto a esa hora a escuchar la radio en el porche de nuestra casa en Guarenas.

Discografía completa:

In Tune – with Oscar Peterson Trio [1971]

A Capella [1971]

Christmas [1972]

Four of Us [1973]

Invitation – with Art van Damme Quintet [1974]

Feeling Free [1975]

A Capella II [1975]

A Special Blend [1976]

Sentimental Journey [1976]

Friends [1977]

Just In Time [1977]

With Rob McConnell &The Boss Brass [1979]

Eventide [1979]

A Capella III [1980]

Easy To Love [1982]

Actualmente es muy difícil adquirir todos los álbumes, en disco compacto, de forma individual. Algunos se pueden conseguir a buen precio; otros, a un costo exorbitante. Ahora bien, no todo está perdido. En 1997 MPS Records lanzó al mercado Magic Voices, una caja con todos sus álbumes [a excepción de Christmas] compilados en siete discos compactos. Adicionalmente, en 2006 publicó The Complete A Capella Sessions, un álbum doble que contiene los tres títulos A Capella.

Nuestro mundo de azules boinas

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Fotografía: Cincopuntoseis

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Hoy me siento como Snoopy tratando de escribir su interminable novela. No sé cómo empezar… no sé cómo plasmar el profundo sentimiento que me produce la despedida de la que fue mi casa por veinte años. Las despedidas, de cualquier tipo, no son fáciles. Nada fáciles…

Hace veinte años el maestro Raúl Delgado Estévez me propuso la difícil tarea de ser su director asistente ante una de las más hermosas tribus que pueblan el territorio musical venezolano: el Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela «Patrimonio Artístico de la Nación». Y digo difícil porque tampoco era nada fácil entrar en una historia que venía señalada por la presencia de grandes directores que han marcado para siempre la escena coral de nuestro país: Antonio Estévez, su director fundador; Vinicio Adames, director por más de veintitrés años, hasta el día que el infortunio aéreo de Las Azores lo inmortalizó para siempre; y el propio Raúl Delgado Estévez, testigo de lujo de toda esta hermosa historia orfeonista y ucevista, quien también sumó una cuota importantísima en el devenir de la agrupación y que se mantuvo al frente de ella por más de veintidós años. En síntesis, una historia que se apresta a cumplir setenta años en 2013, haciendo del Orfeón Universitario el decano de las agrupaciones corales universitarias venezolanas y la más antigua del país.

Recuerdo haberle dicho a Raúl que me concediera unos días para pensarlo; imaginaba que entrar de la noche a la mañana en un espacio ganado por su director a pulso y talento no sería nada fácil. Entendiendo la propuesta como un voto de confianza hacia la labor que hasta ese instante había realizado como director, arreglista y compositor, acepté la tarea de ser director asistente de Raúl Delgado Estévez y del Orfeón Universitario de la UCV.

El 1 de abril de 1992 entré a formar parte de esta historia. A finales de 1998, Raúl anuncia su retiro debido a su jubilación y, un poco más tarde, el 27 de marzo de 1999, realiza un emotivo concierto de despedida. A partir de abril de 1999, y luego de siete años como director asistente, asumo la responsabilidad de ser el director titular de la agrupación… hasta hace una semana. El 1 de febrero pasado me enfrenté al hecho de tener que despedirme de esta casa de sueños y canciones, debido también a mi jubilación. Y repito, no fue nada fácil.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Hoy pasan por mi memoria innumerables recuerdos y acontecimientos que han marcado indeleblemente y para siempre, mi vida. En el Orfeón Universitario tuve la fortuna de conocer gente fantástica, ganada y comprometida en enaltecer la historia de la agrupación: a Raúl Delgado Estévez, con quien tuve la suerte de ahondar y profundizar en los arcanos que se esconden detrás del madrigal venezolano; a Graciela Gamboa y a Luis Perdomo, infatigables coordinadores, cada uno en su momento, cada uno en su medida: Graciela, incansable por muchos años; Luis, no tantos como Graciela, pero también inagotable; a Jaime y Nuria Arteaga, dos pilares fundamentales; a Elena Rodríguez y su indomable buen humor; y a tantos otros que incluso habían cantado bajo la dirección de Vinicio Adames que no alcanzaría este espacio para mencionarlos. Tuve también el privilegio de palpar la historia viva del Orfeón a través de aquellos que incluso fueron sus fundadores, por ejemplo, los esposos Celina y Pedro Ponce Ducharne; la dicha de compartir los éxitos de aquellos que, formando filas en el Orfeón, culminaban sus estudios y se graduaban; la tristeza de aquellos que perdían a sus seres más queridos; la alegría de ver cómo se convertían en madres y padres aquellos que antes se habían conocido y ahora se habían casado; la despedida de aquellos que, por razones personales, profesionales o familiares, se tenían que retirar; la imposición de la boina azul a los nuevos integrantes varones y el botón en la solapa a las hembras; y el ritual de encender un yesquero cuando celebrábamos el cumpleaños de algún integrante. Durante siete intensos años pude compartir con éxito, al lado de Raúl, cada uno de los hermosos escenarios donde el Orfeón actuó, y luego, con la responsabilidad únicamente sobre mis hombros, consolidar ese largo camino que el Orfeón, imparable, comenzaría en 1943. Pude constatar, en cada uno de los rincones del planeta a donde pudimos llegar, no sólo la presencia de la Universidad Central de Venezuela sino también la de la venezolanidad. No importa cuán apartado hubiese sido ese rincón, allí siempre estaría algún venezolano dispuesto a aplaudir hasta rabiar a ese pedacito de patria que se llama Orfeón Universitario. También con él pude constatar la solemnidad del luto que aún embarga a los habitantes de Lajes, al este de la isla Terceira, lugar donde un 3 de septiembre de 1976 se sembraría el Orfeón para siempre. También en los espacios que habita el Orfeón Universitario conocí a mi esposa y compañera, Laura Morales Balza; y en esos espacios vi crecer a nuestro hijo Simón Odoardo, así como también a cada uno de los hijos orfeonistas. De allí que consideremos al Orfeón Universitario, más que una casa, una escuela y una familia. El trabajo en equipo y la disciplina en aras del logro de los más altos objetivos artísticos y musicales genera una conducta que ha marcado, marca y marcará para siempre a sus integrantes. Ser orfeonista es una forma de ser, un modo de ver y sentir la vida que no se adquiere en ningún otro lugar.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Son tantos los paisajes, las canciones, las vivencias y anécdotas y, sobre todo, las personas que me habitan, lo que me hace ardua y difícil la despedida. El solo hecho de pensar que ya no tendré a diario sus miradas cómplices, la sonrisa franca al momento del aplauso, o la lágrima que rueda emocionada en algún instante de solemnidad, me produce un abismo en el pecho difícil de soportar. Por todas estas cosas y por muchísimas otras que sería imposible enumerar aquí, quiero agradecer a todos y cada uno de los que hasta hoy me han acompañado, la fortuna de haber compartido tantas e inolvidables experiencias, y recordarles que la historia del Orfeón Universitario continúa hacia adelante, como un acorazado indetenible, y que esa historia la llevan sobre sus hombros como una marca indeleble, como un tatuaje imborrable. Ahora les toca la responsabilidad de guiar al Orfeón Universitario a Raúl López Moreno, quien ha demostrado fehacientemente poseer el talento y el don para hacerlo y quien ha compartido conmigo innumerables años de experiencias y una inclaudicable y verdadera amistad, y a Diana Herrera Pinto, nuestra actual y pujante coordinadora general, quien se apresta también a cumplir veinte años en la agrupación. Y también les toca a ustedes acompañarlos en esta nueva ruta que se abre en el horizonte. Ambos, Raúl y Diana, recogen ahora el testigo de esta hermosa historia y confío plenamente, no tengo la menor duda, que junto a ustedes la seguirán escribiendo con orgullo. Así será.

Fotografía: Cincopuntoseis

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Fotografía: Cincopuntoseis

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Por último, quiero que sepan que nunca, nunca me alejaré del todo y que siempre, siempre estaré muy cerca de ustedes, que contarán conmigo como el más firme de sus aliados y que dentro de mi pecho me llevo un inmarcesible jardín florido con todo lo que me han sabido prodigar.

A ti, Orfeón, con un canto infinito de gratitud.

Por siempre.

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Nota: He utilizado algunas fotografías que mi familia coral ha compartido conmigo y que he conservado con el tiempo, pido disculpas por no reseñar la autoría en cada una de ellas, son imágenes que compartimos y muchas veces las recibo sin el detalle del autor. Si alguno de ustedes reconoce aquí alguna de sus imágenes me comenta y con gusto colocaré el crédito.

Los imprescindibles

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Este final de año me ha tomado reflexionando sobre lo siguiente: el sentido común dicta que la vida, desde un punto de vista meramente biológico, podría discurrir con tan sólo lo imprescindible para poder subsistir: vestimenta, habitación y alimentación. Pero también es cierto que nuestro tránsito por el planeta nos marca de manera indeleble con las manifestaciones de toda índole que el hombre ha ido creando a lo largo de su existencia. Es así como ciertos libros y discos, obras de arte, teatro y ciertos paisajes naturales y arquitectónicos se han convertido en objetos de culto imprescindibles para la mayoría de nosotros y han pasado a formar parte de ese equipaje sin el cual tampoco podríamos vivir. ¿Cómo sería la vida sin la música de Bach o sin el teatro de Shakespeare? ¿O sin las obras de Leonardo y Miguel Ángel? ¿Cómo sería Segovia sin su acueducto o Roma sin el Coliseo? ¿O París sin la Torre Eiffel y Londres sin el Big Ben? Podría convertirse nuestro planeta en un territorio devastado y desolado si continuáramos con este ejercicio.

De todos modos, me he de permitir un hipotético escenario que ya en el pasado han realizado innumerables seres humanos: en el caso de que algún día tuviese que vivir en una isla desierta y tan sólo se me permitiera llevar conmigo cien discos imprescindibles de mi discoteca, o que tuviese que salvarlos de un incendio, estos serían los cien, y debo acotar que sólo escogí un álbum por artista. La selección obedece a una inclinación estrictamente personal y por nada del mundo conforma un canon ni un juicio de valor en relación a lo que no aparece seleccionado. De más está decir que un ejercicio como este implica el sacrificio de muchas otras joyas discográficas que también pueblan el paisaje sonoro que me rodea, sólo que estos cien discos son revisitados por mí con mayor frecuencia. Algunos de ellos me han acompañado por más de cuarenta años; otros, muy poco tiempo. Pero cada uno me revela siempre algo sorprendente y novedoso.

Sin más explicaciones, y en orden alfabético, he aquí mis cien imprescindibles:

1.
Alicia de Larrocha
Mompou: Spanish songs & Dances [1992]
2.
Art Tatum
Piano starts here – Live at The Shrine [1987]
3.
Ástor Piazzolla
Révolution du tango [1965]
4.
Ástor Piazzolla & Roberto Goyeneche
En vivo – Teatro Regina [1982]
5.
Baden Powell
Estudos [1974]
6.
The Beatles
Abbey Road [1969]
7.
Bill Evans
You must believe in spring [1977]
8.
Bill Evans & Claus Ogerman
Symbiosis [1974]
9.
Billie Holiday
Lady in satin [1958]
10.
Blind Faith
Blind Faith [1969]
11.
Blood, Sweat & Tears
Blood, Sweat & Tears [1969]
12.
Bobby McFerrin
VOCAbuLarieS [2010]
13.
Bobby McFerrin & Chick Corea
Play [1992]
14.
Buenos Aires 8
A todo tango [1974]
15.
Camarón de la Isla
El Camarón de la Isla con Paco de Lucía [1969]
16.
Carole King
Tapestry [1971]
17.
Cat Stevens
Tea for the tillerman [1970]
18.
Charlie Parker & Dizzy Gillespie
Diz ’n Bird at Carnegie Hall [1947]
19.
Chucho Valdés
Lucumí – Piano solo [1988]
20.
Claus Ogerman
Gates of dreams [1977]
21.
Crosby, Stills & Nash
Crosby, Stills & Nash [1969]
22.
Crosby, Stills, Nash & Young
Déjà vu [1970]
23.
David Crosby
If I could only remember my name [1971]
24.
Demian
Demian [1970]
25.
Don ’Sugarcane’ Harris
Fiddler on the rock [1972]
26.
Eddie Palmieri
Eddie Palmieri [1981]
27.
Elis Regina & Antonio Carlos Jobim
Elis & Tom [1974]
28.
The Elizabethan Singers, Louis Halsey
Sir Cristemas [1965]
29.
Emerson, Lake & Palmer
Emerson, Lake & Palmer [1971]
30.
Ensemble Clement Janequin
Les cris de Paris [1981]
31.
Focus
In and out of focus [1970]
32.
Frederic Hand
Jazzantiqua [1986]
33.
Genesis
Selling England by the pound [1973]
34.
Gentle Giant
Gentle Giant [1970]
35.
Héctor Lavoe
De ti depende [1976]
36.
Irakere
Live at Newport Festival & Montreux Jazz Festival [1978]
37.
Jan Akkerman & Claus Ogerman
Aranjuez [1978]
38.
Jascha Heifetz
Bach: Sonatas & partitas for unaccompanied violin [1952]
39.
Jazz Gala Big Band Orchestra
Jazz Gala Concert [1976]
40.
Jethro Tull
Aqualung [1971]
41.
João Gilberto
Live at Montreux [1985]
42.
João Gilberto & Claus Ogerman
Amoroso [1977]
43.
John Pizzarelli
Meets The Beatles [1998]
44.
John Williams
Bach: The four lute suites [1975]
45.
José Romero Bello & El Carrao de Palmarito
Florentino y El Diablo [1976]
46.
Juan Luis Guerra & 4.40
Soplando [1984]
47.
Jukka Perko
Kaanaanmaa [2002]
48.
Keith Jarrett
Paris Concert [1988]
49.
King Crimson
In the court of the Crimson King [1969]
50.
Led Zeppelin
Led Zeppelin IV [1971]
51.
Lilia Vera
Lilia Vera [1973]
52.
Marco Pereira
Círculo das cordas [1988]
53.
Maria João
Fábula [1996]
54.
Maynard Ferguson
Live at Jimmy’s – M.F. Horn 4 & 5 [1970]
55.
Mecano
Aidalai [1991]
56.
Miles Davis
Kind of blue [1959]
57.
New York Philharmonic, Leonard Bernstein
Nocturne [1971]
58.
New York Voices
New York Voices [1989]
59.
Orchestra Harlow
Salsa [1974]
60.
Oscar Peterson & Stéphane Grappelli
Skol [1979]
61.
Paquito D’Rivera
Blowin’ [1981]
62.
Pat Metheny
First circle [1984]
63.
Paul McCartney & The Wings
Wild life [1971]
64.
Philharmonia Orchestra, Leonard Slatkin
Vaughan Williams: Symphonies 5 & 6 [1990]
65.
Pink Floyd
Dark side of the Moon [1973]
66.
Polyphony, Stephen Layton
Pärt: Triodion [2003]
67.
Porcupine Tree
In absentia [2002]
68.
Premiata Forneria Marconi
Per un amico [1972]
69.
Pro Cantione Antiqua, Bruno Turner
El Siglo de Oro – Spanish sacred music of the Renaissance [1978]
70.
Quartetto Italiano
Beethoven: The string quartets [1968]
71.
Quilapayún
Santa María de Iquique – Cantata popular [1970]
72.
Quinteto Contrapunto
Música popular y folclórica de Venezuela, Vol. 4 [1966]
73.
Rick Wakeman
The myths and legends of King Arthur and the Knights of the Round Table [1975]
74.
Robert Shaw Chorale, Robert Shaw
Deep River and other Spirituals [1958]
75.
Santana
Abraxas [1970]
76.
Serenata Guayanesa
Música popular y folklórica de Venezuela, Vol. 2 [1973]
77.
Silvio Rodríguez
Al final de este viaje [1978]
78.
Simon & Garfunkel
Bridge over troubled waters [1970]
79.
Simón Díaz
Tonadas [1974]
80.
The Singers Unlimited
A capella [1971]
81.
Soledad Bravo
Canto la poesía de mis compañeros [1975]
82.
Sonora Ponceña
New heights [1980]
83.
Stéphane Grappelli, Philip Catherine, Larry Coryell & Niels-H. Ørsted-Pedersen
Young Django [1979]
84.
Sting
Nothing like the Sun [1987]
85.
Stuttgarter Kammerorchester, Karl Münchinger
Bach: Die Kunst der Fuge [1965]
86.
Supersax
Plays Bird [1972]
87.
Sviatoslav Richter
Bach: The Well-Tempered Clavier, Book I [1970]
88.
Take 6
Take 6 [1988]
89.
The Tallis Scholars, Peter Phillips
Allegri: Miserere / Palestrina: Missa Papae Marcelli [1980]
90.
Theatre of Voices, Paul Hillier
Pärt: De profundis [1990]
91.
Toquinho & Vinicius
O Poeta e o Violão [1975]
92.
Tracy Chapman
Tracy Chapman [1988]
93.
Vytas Brenner
La ofrenda de Vytas [1973]
94.
War
The world is a ghetto [1972]
95.
Willie Colon
Fantasmas [1981]
96.
Willie Colon & Héctor Lavoe
El juicio [1972]
97.
Willie Colon & Rubén Blades
Metiendo mano [1977]
98.
Wishbone Ash
Wishbone Ash [1970]
99.
Yes
Yessongs [1973]
100.
Yo-Yo Ma
The cello suites inspired by Bach [1998]

Segovia es una ciudad terriblemente hermosa

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Segovia es una ciudad terriblemente hermosa que te invade con su color terracota desde la lejanía. Sus hermosas calles empedradas y los monumentos históricos que te asaltan en cada esquina conforman un paisaje propicio para el estudio y la reflexión. Su legendario acueducto, cuya edad se pierde en el tiempo, te da la bienvenida desde lo lejos con su imponente estructura. Y en esta ciudad he tenido el honor de formar parte del cuerpo de profesores que asistió desde diversas partes de la geografía peninsular para dictar clases en el XV Curso de Canto Coral, Técnica Vocal y Dirección Coral que organiza la Coral Ágora, de esta ciudad, patrocinado por la Fundación Don Juan de Borbón, todos bajo la dirección general de María Luisa Martín Antón. De igual modo, es altamente satisfactoria la convocatoria que produce este seminario, quinceañero por demás, en virtud de la cantidad de asistentes que concurren desde muchos rincones de España y de algunos otros lugares. Johan Duick, Albert Alcaraz y este servidor, conformamos el profesorado de Dirección Coral; Basilio Astúlez, David Azurza y Esther Bonal, Dirección de Coros Infantiles; Margarida Lladó y Sara Matarranz, junto a  Basilio, David y Esther, impartieron Técnica Vocal y Canto Solista. También concurrió Francisco Hernández como pianista acompañante. El entusiasmo y la camaradería que se respiraban desde la primera hora de la mañana hasta la última de la tarde fueron contagiosas e hicieron presagiar buenos resultados al final del curso. En un calendario que discurrió del 23 al 30 de agosto, y en un horario que iba desde las diez de la mañana hasta las ocho y media de la noche, se impartieron las clases en los distintos salones del Conservatorio Profesional de Música de Segovia, institución que alberga el desarrollo del Curso. Me tocó la responsabilidad de impartir clases a los Niveles I y III de Técnica de Dirección Coral con un nutrido grupo de alumnos ávidos de aprender y mejorar sus habilidades como directores corales. También tuve la tarea de compartir y montar el programa de Canto Coral Común con Albert Alcaraz y Johan Duick. Esta actividad culminaba las actividades diarias al final de la tarde, a la cual asistían todos los participantes de los diferentes cursos.

Alumnos del Nivel III de Dirección Coral
arriba de izq. a der.: David Molina Font, Divina Melé Gabandé, Sonia Fernández Delgado, Elena Fernández Delgado, Aitor Olivares García, Elena Ruiz Ortega, David Gracia Gil, Gabriel de Frutos Martínez.
abajo de izq. a der.: César Alejandro Carrillo, Pablo Román Alonso, David de la Gala, Francisco Ruiz Montes, Urko Sangroniz Mancebo, David González

La noche del 30 de agosto, en la iglesia San Juan de Los Caballeros, recinto medieval de inconmensurable belleza arquitectónica y de envidiable acústica, se dio clausura al Curso con un emotivo e inolvidable concierto, donde se pudo dar muestra de toda la actividad realizada durante la semana: Canto solista, Taller Masculino, Taller Femenino, Dirección Nivel II, Dirección Nivel III, Canto Coral Escolanía y, finalmente, Canto Coral Común. Tres alumnos del Nivel III dirigieron las siguientes obras: Aitor Olivares García, Agnus Dei [Missa a 4v] de William Byrd; Francisco Ruiz Montes, El pescador de anclas, de Modesta Bor; y Gabriel de Frutos Martínez, Encuentro, de un servidor. Con un coro de aproximadamente ciento veinte voces para el Canto Coral Común, Albert Alcaraz condujo Agnus Dei: Phoenix, de Ola Gjeilo. Yo dirigí Has crecido en la tarde como la lluvia, de mi autoría, y Entre el espanto y la ternura, de Beatriz Corona, y Johan Duick dirigió Ave Maria, para doble coro, del genio abulense Tomás Luis de Victoria, de quien se conmemoran cuatrocientos años de su desaparición. [vídeos más abajo]

El Curso de Canto Coral, Técnica Vocal y Dirección Coral de Segovia es un espacio referencial y un punto de encuentro de vital importancia para el mundo coral ibérico. Un espacio para el diálogo y el intercambio de experiencias y de conocimientos; para compartir  y conocer nuevas realidades y para fomentar y cimentar relaciones nutritivas y enriquecedoras. La Niña Bonita, como bien diría María Luisa Martín Antón en la presentación del Curso, celebrando que éste cumplía ya quince años. De Segovia no sólo me llevo la satisfacción y la fructífera experiencia de haber participado como docente de este importante evento sino también un sinfín de nuevos, inolvidables y entrañables amigos.

¡Larga y saludable vida al Curso de Canto Coral, Técnica Vocal y Dirección Coral de Segovia!

Aitor Olivares García, del Nivel III, dirige Agnus Dei [Missa a 4v] de William Byrd

Francisco Ruiz Montes, del Nivel III, dirige El pescador de anclas, de Modesta Bor

Gabriel de Frutos Martínez, del Nivel III, dirige Encuentro, de César Alejandro Carrillo

Canto común: Albert Alcaraz dirige Agnus Dei: Phoenix, de Ola Gjeilo

Canto común: César Alejandro Carrillo dirige Has crecido en la tarde como la lluvia, de su autoría

Canto común: César Alejandro Carrillo dirige Entre el espanto y la ternura, de Beatriz Corona

Canto común: Johan Duick dirige Ave Maria [doble coro], de Tomás Luis de Victoria

[Para ver otros vídeos del concierto visita julianpds en YouTube]


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